Alejandro Lira Landa

 

El que bien acaba

Lindsay Graham – Obituario

Lindsey Graham nació en Carolina del Sur, EEUU, un 9 de julio de 1955 y su fallecimiento fue registrado en Washington, dos días después de cumplir 71 años.

Como senador gringo fue un asiduo invitado de los noticieros televisivos estadounidenses durante el presente cuarto de siglo, presencia que le dio gran fama local y gran notoriedad en la prensa anglosajona mundial.

Necrofilia

El Senado de EEUU tiene 100 escaños, pero durante los últimos 25 años, 245 personas distintas han ocupado esos cargos; de estos doscientos y tantos, ninguno ha tenido la influencia y relevancia de Lindsey Graham; ninguno ha sido más explícitamente belicoso como él. Su firma estuvo en la primera línea cuando se trataba de mandar a matar en masa a seres humanos, ya sea vía bombardeos o vía sanciones contra quienes tuvieron la desgracia de caer en el blanco de la inquina, el desprecio y el odio estadounidense.

Conmoción y Pavor

Pocos senadores, —durante el primer cuarto de este siglo—, han encarnado de manera tan visceral y genocida la política exterior estadounidense de Conmoción y Pavor sobre el mundo, como Lindsey Graham. Él, como nadie, celebró la Guerra de Afganistán en 2001; la Guerra de Irak en 2003; la Guerra contra Siria en 2011; la Guerra contra Libia en el mismo año.

Proclamó que con el mismo derecho que tuvo EEUU para lanzar dos bombas atómicas contra Japón en 1945, igualmente Israel estaba expedita para lanzar una bomba atómica contra Gaza, en Palestina.

De haber podido hubiera pulverizado a Corea del Norte. Afortunadamente le fue imposible.

No obstante, celebró todas las decapitaciones y asesinatos selectivos llevados a cabo conjuntamente por EEUU e Israel.

Recientemente, celebró con júbilo el inicio de la operación Furia Épica de EEUU e Israel contra Irán; “Me siento tan feliz, —declaró alborozado—, he esperado esta guerra por años”.

Guerra en Ucrania

Hoy por hoy, no hay ucraniano que no lo conozca: “Ustedes están muriendo por nosotros!”. Les dijo, a boca de jarro, como si les estuviera repartiendo medallas. “Y, —continuó enfático— lo mejor de todo es que ustedes están matando rusos. Y no hay dinero mejor invertido que aquel empleado en matar rusos”.

Dentro de esa inversión, seguro que incluía sus gastos de hotel en Kiev, Ucrania. En junio del 2025 salió a la luz que le cobró al contribuyente estadounidense, medio millón de dólares, por gastos de tres días de hotel; preguntado al respecto declaró suelto de huesos que ese monto era lo que pagaba el Departamento de Estado a funcionarios gringos cuando visitaban países en guerra.

De aquel barro, (1866-1960), este lodo

No es que este personaje, Graham, se hubiera vuelto malvado por diversas afrentas hechas contra su país a lo largo de la historia reciente. No hubo tal cosa. A su modo particular era un supremacista gringo. Lo llevaba en las entrañas; más precisamente en su ADN. La maldad a los gringos les viene de atrás; hace solo siglo y medio, sus antepasados, precisamente de Carolina del Sur, en lugar de aterrorizar, quemar y matar musulmanes y eslavos, (rusos), se dedicaban a perseguir a ex esclavos negros, torturarlos y matarlos horrendamente. Fueron el bando perdedor de la Guerra Civil estadounidense, los Confederados, terminada la guerra, un remanente de ellos cobró sangrienta fama: los Ku Klus Klan, (KKK), que, aunque menguados, estuvieron activos hasta 1960.

Digamos que Graham era un nieto de aquellos que sembraban el terror, encapuchados y con antorchas.  El hacía lo mismo, pero con terno y corbata.

Su final y la maldición de Zelensky

El final de Lindsey Graham no estuvo alejado de los claroscuros y contradicciones que marcaron su vida.

No era alcohólico; pero tampoco podía permanecer sobrio.

Siendo un madurón muy maduro, no era Gay; pero tampoco lo contrario; hay quienes afirman que usaba lencería roja, cuando recibía a fornidos prostitutos.

También se habla de que existe en Europa, una maldición que afecta a cuanto político tenga entusiasta trato con Volodymyr Zelensky, al final, terminan cayendo en desgracia y perdiendo sus cargos.

Lindsey Graham sostuvo una reunión en Kiev, Ucrania con Zelensky el día10 de julio.

Ese mismo día visitó una fábrica de drones estadounidenses-ucranianos en Kiev, llamada Skyfall.

Ese mismo día, a una hora difícil de precisar y como haciendo un paralelismo con el nombre de la fábrica, Sky, (cielo) y Fall, (caída), del cielo les cayó un ataque de misiles hipersónicos rusos.

La fábrica quedo destruida. Hubo muertos y heridos, pero no se sabe quiénes fueron.

Por razones que solo podrían ocurrirle a un súbdito de Satanás; digo, relativizando horas y distancias, las últimas horas y desplazamientos de Graham dejan más de una incógnita. (No hay vuelos directos de Kiev a Washington; la única ruta disponible para toda personalidad que visita Kiev, es en el tren que conecta Varsovia, (Polonia) con Kiev, (Ucrania), trayecto que dura13 horas; y de Varsovia tampoco hay vuelos directos a Washington, siempre hay que hacer escala en algún país europeo, lo que toma otras 13 horas; o sea, más de un día completo).

Repito, solo a un Supaywawa le pudo ocurrir que estando en Kiev, Ucrania, al día siguiente aparezca muerto en Washington, EEUU; víctima de una “enfermedad breve y repentina”, como reza la versión oficial de su deceso.

El Infierno desolado

El poeta francés Baudelaire, aseguraba en el siglo XIX que el mayor logro del Demonio era el hacer creer a la gente que no existía el Diablo.

Siguiendo su ruta, podemos aventurar que el mejor logro, la mejor victoria de la cultura Occidental es haber hecho creer a la gente que ellos no eran intrínsecamente malvados.

Hay una frase de Shakespeare, en La Tempestad que tiene un simbolismo colosal. Nos anuncia que hay momentos y lugares, en los cuales el Infierno queda despoblado, pues todo su personal se ha trasladado a determinado lugar y tiempo.

No soy el único que le ha dado contenido a ese simbolismo.

Este martes pasado 28 de julio, el Infierno estuvo vacío.

Todos los demonios estuvieron en un solo sitio: em la Washington National Cathedral, todos presentes en el funeral de uno de los suyos: Lindsey Graham.

Sólo por citar a algunos, estuvieron presentes: El Trump, jefe del cártel de Washington; y  todos sus lugartenientes.

Netanyahu, el jefe del cártel sionista.

Zelensky, el jefe del cártel ucraniano.

La catedral estaba repleta,

Y con la diablada completa dentro.

 

Este post fue publicado el 3 de agosto de 2026

Ilustración: AIda Copilota