Sin caretas: El Cártel de Washington

Alejandro Lira Landa

 

Sin caretas: El Cártel de Washington

Su insignia, un díptico

El sueño americano, el sueño de la casa propia, automóvil nuevo; buenas vacaciones; un sueldo digno proveniente de una jornada de trabajo que no sea embrutecedora; amar y ser amado o amada; en fin, una vida digna de ser vivida no es necesariamente un sueño americano; más bien son aspiraciones transversales a todas las culturas y pueblos.

Ahora bien, saliendo de labios anglosajones y sumado al mantra de la tal Civilización Occidental y sus valores; eso ya es otra cosa. Tal civilización y tales valores nunca fueron mejor definidos que por el insigne Mahatma Gandhi: “mm…, ¿civilización occidental…? mm…, sí, sería una buena idea”. Un comentario lapidario sentenciando que tal cosa, no tiene asiento en la realidad.

Lo que sí está muy bien asentado es su insignia señera; un díptico que anuncian y proclaman; todo lo que son; todo lo que hacen y pueden hacer, y todo lo que tienen es:

Lo más grande y poderoso del mundo; y,

lo que jamás se ha visto antes en la historia.

Hay que reconocer, en su beneficio, que esta tara de grandilocuencia no les es propia; digo, de los EEUU. Les viene de atrás; habiendo sido colonia de Inglaterra, se liberaron del yugo imperial; pero se quedaron con la retórica pomposa del viejo imperio.

Durante décadas, las élites estadounidenses han sobrellevado el complejo de no tener “clase”, más propiamente, abolengo real.

En las primeras décadas del siglo XX, los gringos acumularon riquezas, encontraron abundantes vetas de oro en el oeste; algunos se hicieron muy ricos y se afanaban en gastar dinero tan obscenamente que fue fácil para F. Scott Fitzgerald retratarlos tan crudamente en su magistral novela The Great Gatsby, (1925).  En esos tiempos era común entre las élites estadounidenses matrimoniar a sus vástagos con miembros menores de la nobleza británica. Éstos últimos, venidos a menos en recursos, pero ricos en pedigrí; y los otros, gringos ordinarios y patanes, pero con mucha plata.

El cruce más notable entre peculio y linaje fue nada menos que el británico Winston Churchill, hijo de un Lord inglés y de una socialité estadounidense.

Durante décadas, los anglosajones de uno y otro lado del Atlántico aludían a la Relación Especial, (Special relationship), que había entre el Reino Unido y los EEUU. Los británicos, les decían “Nosotros tenemos The brains ,(la inteligencia), y ustedes The muscles, (la fuerza bruta); con ese cuento los ingleses empujaron a los estadounidenses a participar en la primera y segunda guerra mundiales.

Transcurrido ya el primer cuarto del presente siglo, se puede decir, sin lugar a dudas y con honrosas excepciones, que a ambos lados del Atlántico la Inteligentsia  ha desaparecido y lo único que abunda es la fuerza; y en los EEUU en particular, más bruta que fuerza.

La Academia, los Medios y el Statu Quo

No es fácil percibir el descenso institucional, moral, político, intelectual, económico, tecnológico; y hasta en el habla pública de los EEUU; y descubrir que al Imperio se le han caído las vestiduras y lo que tenemos al frente no es sino una vulgar entidad gansteril del Crimen Altamente Organizado; o sea, un puto Cártel delictivo; el Cártel de Washington cuyo jefe no es otro que “El Trump”.

Eso sí, —y muy a tono con su díptico filosófico—:

El Cártel más grande y poderoso del mundo; y; el más delictivo y criminal jamás visto en la historia.

Llegar a esta trágica conclusión implica haber sorteado los filtros, los corsés y anteojeras que imponen las universidades condenando al ostracismo a quienes empiezan a ver y manifestar las vergüenzas del sistema. Implica haber escapado del coro mediático, cuya cacofonía da lo mismo oírla o verla en Nueva Delhi, San Francisco, Doha, Madrid, Londres, Lima o Washington.

Y, en último término, no haber vendido el alma y el intelecto en la difusa red de oportunidades que ofrece el Statu Quo aquí o allá, medrando y flotando en esa miasma de instalados, que los propios críticos estadounidenses llaman The Blob, una baba que corre y corroe corrompiendo todas las instituciones que tienen directa o indirectamente conexión con el funcionamiento del estado.

El Imperio y el Perception Management

EEUU había estado 20 años construyendo la democracia en Afganistán, al mismo tiempo que permitía el incremento de la producción ilegal de amapola en ese país para la producción de heroína.

Para imponer el orden democrático, sus héroes; digo, sus soldados no se andaban con remilgos y practicaban asesinatos en masa en bodas, fiestas regionales y funerales.  Cada cierto tiempo presentaban al presidente de EEUU la kill-list; una relación de nombres de temibles terroristas talibanes, quienes bajo la firma presidencial, eran ejecutados sin juicio previo ni derecho a defensa alguna, vía remota por mortíferos drones.

Era principios de verano del 2021 cuando el presidente afgano Ghani, muy preocupado le dijo a Biden, en Washington: “Los talibanes me están pisando los talones…” A lo cual Biden respondió: “Nosotros nunca te vamos a abandonar. No te preocupes, todo es un asunto de Perception Management; tienes que usar a los medios de modo que influyan en la gente sobre lo que mal perciben de la realidad”.

Dos meses después, sería que los talibanes no miraban los medios o que los talibanes ya le estaban respirando en la nuca, el presidente afgano Ghani, se lo pensó mejor y antes que me abandonen los gringos, me abandono yo mismo. Se agenció un avión hércules, metió allí su limusina y una cantidad no precisada de baúles que reventaban en millones de dólares y, en semejante avión alzó vuelo abandonando la joven democracia para alcanzar muy bien forrado la libertad en un dorado exilio; y así concluyeron los 20 años de sangrienta intervención  militar estadounidense en Afganistán.

Ideología de las cosas Vs ideología de las ideas

Hace ya un cuarto de siglo que EEUU y Occidente en general, han abandonado la política entendida como ideología de las cosas: El respeto al prójimo; la salud pública; la educación pública; el derecho a vivir en paz; la obligatoriedad de practicar la contención y la diplomacia. En suma, el derecho a vivir en una sociedad civilizada.

En su lugar, se han abocado en promover la ideología de las ideas: Libertad, democracia, elecciones; un mundo libre basado en normas, que nunca se sabe a plenitud cuáles son ni quién las ha impuesto, ni cuando han sido establecidas, ni la longitud de su vigencia; o sea, tan libres que no se constriñen en cuestiones factuales sino en vaguedades extremas susceptibles de cambiar según el momento.

Como la promoción de tan bellas ideas no trae de por sí el bienestar de las cosas en la realidad de la vida; y como las ideas nunca se equivocan, entonces encuentran culpables y responsabilizan de las horrendas circunstancias que impiden el bienestar, no en ideas inadecuadas y obsoletas, sino en seres de carne y hueso: los inmigrantes, los comunistas, los socialistas, los caviares, los rusos, los venezolanos, los serranos, los palestinos, los musulmanes; es decir, un vasto colectivo: los otros; y una sola filosofía: el guerracivilismo.

Estados funcionales Vs sociedades fallidas

La ideología de las ideas, por sí misma, no resuelve los problemas centrales de la sociedad contemporánea occidental. A nivel continental, desde Alaska hasta la Patagonia, hay 33 estados, cada cual con su ejército; su parlamento; y soberanía nominal. Como cada cual tiene la posibilidad de cobrar tributos, se consideran estados funcionales; funcionan porque se les puede sacar plata vía préstamos en deuda externa. O sea, si no se les puede esquilmar, son estados fallidos, (como Somalia, Yemen, Siria, Venezuela, Haití).

Una sociedad cuyo estado sea sujeto de crédito, no necesariamente es una sociedad funcional; por el contrario, en la mayoría de los estados del continente, lo que tenemos son sociedades fallidas.

Por mucha democracia, elecciones, parlamentos y decenas de miles de policías y miles de fiscales y jueces que haya, seguimos siendo sociedades fallidas, por más que hagamos que un horroroso número de personas estén en la cárcel, (El Salvador) o que la bella Libertad se convierta en un meme que “avanza”, no se sabe muy bien si por la pampa argentina; o lo mismo avanza rauda hacia el cielo o al precipicio del Default,  (ser declarada estado insolvente), a pesar de todo esto, no pasamos de ser estados pagadores de deuda, ya se trate del propio EEUU o Bolivia.

El Cártel gansteril como descenso institucional

Curiosamente las sociedades fallidas “luchan” contra el “crimen organizado”, la inseguridad ciudadana, la diversa criminalidad y las altas tasas de homicidios. Y curiosamente, también, esta “lucha” es infructuosa; y la ausencia de victorias en este frente siempre se atribuyen a diversos factores; carencia de efectivos policiales, lenidad judicial; pero nunca hay un enfoque estructural de fallos en la sociedad misma. Como estos fallos subsisten la entidad social va perdiendo cohesión; las fronteras entre lo legal y lo ilegal se van diluyendo; la criminalidad, como toda actividad humana tiende a especializarse; y qué mejor academia para este aprendizaje que copiar los usos y costumbres de las élites dominantes de la sociedad.

Ha sido un tránsito sutil, no solo de abajo hacia arriba; ha sido un aprendizaje mutuo. Las élites también se han especializado y abandonando los frenos jurídicos, la contención moral; el honor y la virtud públicas, o sea, haciendo a un lado las finezas del Statecraft, (El arte de gobernar); se han entregado de lleno a los Modus Operandis del bajo mundo, donde todo se compra y todo se vende y ésta es mi calle o te mueves o te cae un pepazo.

Es tan cierto esto que, para hacer un análisis sobre cualquier coyuntura política, nacional o internacional, este análisis siempre estará incompleto si además de sociólogos, economistas; de militares, de expertos en geopolítica, no se cuente también con la participación de expertos en psiquiatría forense y criminalística.

Diferencias entre cárteles

Aunque hay diferencias notables entre los cárteles de Sinaloa, de Jalisco y de Medellín, con sus respectivos jefes, El Chapo, El Mencho, y El patrón, (Pablo Escobar); y El Cártel de Washington y su jefe El Trump. Los primeros tienen una demarcación regional como México y Colombia, y el último tiene extensión internacional. Pero la diferencia más importante es que mientras los primeros ofrecen protección y trabajo en las zonas bajo su control; el de Washington, en vez de protección en sus zonas de influencia, se dedica al saqueo, el pillaje y la destrucción por donde va; un Caballo de Atila, donde nunca volvió a crecer la yerba por donde cabalgó.

Otra diferencia importantísima es que mientras los primeros se iniciaron y continúan ejerciendo su autoridad e influencia en base a la coerción, el Cártel de Washington, en sus orígenes, antes de su total corrupción, ejercía su influencia en base a la persuasión y la diplomacia.

No es casual que la carta fundacional de las Naciones Unidas se firmara en San Francisco, EEUU, en 1945; y que la propia sede central de la ONU, se encuentre en Nueva York. Tanto la carta fundacional, así como la Declaración Universal de los Derechos humanos, son las edificaciones más altas del pensamiento humano civilizado. Y por ello, no es casual que el Cártel de Washington que funge con el alias: “Gobierno de los EEUU”, se haya distanciado de este foro internacional, abandonando sus obligaciones; quitando la visa a diplomáticos y negando su participación y presupuesto a la UNESCO, (educación),  a la OMS y de los Derechos Humanos.

Cartelistas prominentes

Es curioso notar los alias de los diferentes matones de El Trump; un tal Marco Rubio (a) “Secretario de Estado” quien declara que le importa un carajo lo que diga la ONU; un tal Stephen Miller, (a) “asesor político” y su frase mágica: “solo nos importa el poder y la fuerza” y el tal Scott Bessent, ‘El Caja’ de El Trump cuyo alias no podría ser otro que: “Secretario del Tesoro”, y cuya gracia auto confesada es: “Quebrar países e imponerles bloqueos y sanciones para someterlos a nuestra voluntad y quedarnos con sus recursos”.

Coincidencias religiosas

Dios es grande y en su infinita misericordia no ha abandonado ni a los cárteles latinos ni al cártel gringo. A los mexicanos les ha dotado de una divinidad en forma de mujer, llamada La Santa Muerte, una especie de virgen en las sombras, que los protege a ellos y a sus familias y a sus acciones. Es una divinidad, digamos casi ciega porque nunca juzga la moral y los únicos castigos que sentencia son las traiciones y el incumplimiento de pactos.

La religiosidad del Cártel de Washington, muy por el contrario y muy a tono con su díptico filosófico de grandezas, es también la más grande y apocalíptica mezcolanza de religiones jamás vista en la historia; una entidad enormemente compleja donde se funden el  puritanismo de los primeros colonos; el credo evangélico; el judaísmo sionista; el cristianismo sionista; el mito del Gran Israel, El Armagedón y la Segunda Venida del Cristo Redentor; aquí es donde los cartelistas mesiánicos y apocalípticos no se ponen de acuerdo; para algunos, su jefe El Trump es un instrumento divino del Altísimo, mientras que para otros, aunque un poco cachetón y grandazo, es nada menos que el mismo Mesías en persona trayendo el Armagedón.

Mientras se ponen de acuerdo, El Trump tiene un lugarteniente, Pete Hegseth, un sicario que él mismo se ha puesto el alias de “Secretario de Guerra”. Éste, antes de lanzar su ofensiva contra Irán se mandó este Salmo: “Dios, tú que guías nuestras manos y dedos, haz que cada disparo nuestro dé en el blanco… porque nosotros somos los justos y virtuosos…”.

Uno de los primeros blancos en Irán fue la escuela primaria de niñas de Minab, donde en dos oleadas sucesivas de bombardeos, —en un intervalo de 10 minutos—, fueron asesinadas 169 niñas.

Quiero imaginar que algún día, en algún banquillo de los acusados, en alguna lejana Corte Penal Internacional, este infame asesino mafioso del Cártel de Washington sea encontrado culpable de Crímenes de Guerra y condenado a la Horca, —como en Nuremberg—, y que, poco antes que la cuerda constreñida a su cuello le prive de sus últimos suspiros; o sea antes del fin de su ahorcamiento, el último grito que le salga de su garganta sea: “Dios las mató, yo no”.

Advertencia

Uno ha llegado a cierta edad para comprender y aceptar que ciertos hechos y circunstancias de la vida no son, ni van a ser lo que uno hubiera querido que fuesen.

Sé, por ejemplo, que el bien no siempre vence al mal; es más, casi nunca ocurre; quisiera creer y tener fe de que El Karma verdaderamente existe; pero he visto a tanto malhechor público salirse con la suya, que me alejo de tal creencia justiciera.

No obstante, a través de los años he ido siguiendo y recopilando diversos testimonios de estadounidenses que a la par de una gran lucidez y honradez intelectual, tienen una probada preocupación por el futuro de su país; de modo que lo que aquí expongo, la transformación de un gobierno de origen “democrático” en una sanguinaria entidad criminal, no solo es la mala voluntad y mal pensamiento que desde hace años albergo contra el Imperio, sino también la visión de, —quizás, sus ciudadanos más notables—, algunos de los cuales, a  continuación presento:

Jeffrey Sachs “El gobierno de EEUU es una organización gansteril; incapaz de poder alcanzar acuerdos diplomáticos con ningún país, porque su único argumento es la coerción; EEUU no tiene gobierno; y su Congreso es una entidad vacía de funciones y, ominosamente puesta al servicio de sus donantes, el estado de Israel”.

Douglas Macgregor “El congreso de EEUU es una organización de partido único, Republicanos y Demócratas son una sola entidad, todos están al servicio de Israel. Esto solo tendrá visos de arreglo si la crisis económica crea las condiciones para una revolución que transforme todo”.

Max Blumental, “Los EEUU se están derrumbando, mientras tanto la gavilla de tecno oligarcas y las mafias de la familia de Trump están amasando ingentes fortunas; y aglutinando a todos está el estado sionista de Israel”.

Finalmente, quiero citar aquí a Larry C. Johnson de quien escuché una frase que nunca esperé oír de un americano, por su lapidaria honestidad: “Yo me avergüenzo de ser estadounidense”.

Distinción central

Aparte de las diferencias entre los cárteles latinos y el cártel gringo citadas anteriormente, hay una diferencia mayúscula, una distinción central cualitativa y cuantitativa por partida doble; Los cárteles latinos no tienen arsenal nuclear, mientras que el cártel gringo tiene la capacidad de producir un holocausto nuclear capaz de extinguir a la especie humana.

El otro aspecto de esta distinción central entre los cárteles latinos y el cártel gringo es que mientras los primeros se reconocen como bandidos y malhechores que viven y pululan al margen de la ley, los rufianes del Cártel de Washington se creen buenos justos y virtuosos. Mientras escribo estas líneas el sicario Pete Hegseth, citado anteriormente, ha convocado a los medios en Washington para anunciar un pedido que hace a la Academia Sueca para que todos los años se entregue el Premio Nobel de la paz a las Fuerzas Armadas de EEUU.

La peor maldad

Toda la tradición mística occidental, desde la Edad Media, con místicos como Tomás de Aquino, San Agustín, Santa Teresa de Avila, San Juan de la Cruz, pasando por Blaise Pascal hasta el ruso Dostoievski han apuntado una y otra vez que “No hay maldad más atroz y maligna que aquella que proviene de donde se espera la bondad”; es decir no hay peor mal que el cometido por quien cree estar haciendo el bien.

Gringo bueno, gringo malo

Provengo de una generación donde la mayoría de nuestros padres era admiradora de los EEUU y su cultura. Los habían visto aliados con los ingleses vencer a la Alemania nazi; —al menos esto fue lo que les dijo Hollywood—, (*1); y aunque habían visto a John Wayne y sus coboyadas matando indios pieles rojas, también habían visto la diatriba contra la injusticia protagonizada por Charles Chaplin en el “Gran Dictador”. La guerra de Corea fue un acontecimiento muy remoto que escasamente tuvo difusión en América Latina.

Lo que sí tuvo una gran difusión y muy encomiable fue una campaña de lo que uno llama la ideología de las cosas. El presidente Kennedy lanzó en 1961 una campaña llamada Alianza para el Progreso, que en vez de lanzar bombas contra la población civil se dedicaron a entregar desayunos y alimentos en todas las escuelas públicas y en las comunidades más pobres del continente; los gringos no pasaban raudos por el cielo vomitando muerte y destrucción, sino que se pusieron a tiro de piedra, de a pie, ayudando a construir obras comunitarias, ellos mismos junto a la población local. Eran una legión de gringos buenos que se enrolaron en El Cuerpo de Paz para predicar el evangelio, no en sermones sino en acciones.

De esta generación de gringos buenos proviene por ejemplo Oliver Stone, el mismo, un combatiente en Vietnam y luego director cinematográfico, cuya obra ha dejado testimonio invalorable sobre lo que fue su país. Aparte de sus grandes películas como Platoon (1986), JFK (1991), Wall Street (1987), ente otras; y sus magníficos documentales: La historia no contada de EEUU, (2012) y Ucrania en llamas (2016).

Esta campaña de gringo bueno tuvo un gran impulso mientras Kennedy estuvo vivo. Para las enormes fuerzas oscuras del estado de EEUU, (el Deep State), esta política kennedyense fue demasiado, era poco menos que puro comunismo gringo; y un viernes negro, un luctuoso 22 de noviembre de 1963 John F. Fitzerald Kennedy fue vilmente asesinado mientras circulaba en un automóvil descubierto, en Dallas, Texas, marcando sin duda, un hito en el descenso moral de los EEUU.

Les viene de atrás

Ha empezado a cobrar relevancia ahora, en 2026, que es con El Trump cuando ha aparecido el gringo malo. Un patán que amenaza con enviar a una civilización entera, —la iraní—, a la edad de piedra; un orate que dice que el petróleo venezolano es suyo; y que, una vez que haya vaporizado a Irán se apropiará de su petróleo. Y que la única manera que cualquier mandatario extranjero quede bien con él es vía prodigándole intensos ósculos en su esfínter anal. Y que, si no es Dios, pues se le parece mucho y que se ha visto como Papa y que también se ve como el propio Jesucristo.

El Trump no es ninguna desviación del historial americano; parece que esta tara donde se funden arrogancia, demencia, prepotencia e ignorancia está muy imbricada en el ADN de las élites gringas. En 1951 el general Douglas MacArthur, incapaz de vencer a los norcoreanos, intentó vaporizarlos, empleando para ello bombas atómicas contra Corea y China. El presidente Truman se lo impidió temiendo una represalia contra EEUU por parte de la Unión Soviética.

También deberían revisar este historial los mandatarios latinoamericanos que se creen “aliados” de EEUU. El muy sobrio, formal y educado Franklin D. Roosevelt para referirse a ellos, se tomaba la licencia de llamarlos como unos reverendos hijos de puta, pero eran “sus propios hijos de puta”.

Y en el plano de las lealtades y la fijación anal, El Trump no es el único adicto al anilingus; deberían revisar nada menos que a Lyndon B. Johnson, quien pedía las mismas lindas muestras de cariño y lealtad que Trump pide, pero que además lo hicieran en público y luego de un buen relamido le dijeran que su esfínter sabía a rosas.

Ahora eso de que el petróleo venezolano e iraní son gringos, no es nada nuevo basta recordar la declaración de principios religiosos en estos asuntos; de James G. Watt, (1981), secretario de Ronald Regan, quien afirmaba que “Dios había dotado a los EEUU de ingentes recursos, (petróleo, oro, cobre, etc.) y que los había depositado en distintos países del mundo, para que EEUU vaya allí, y los recoja, porque por derecho divino eran suyos”.

Tampoco es El Trump el único en esa pulsión de pulverizar naciones de modo que regresen a la Edad de Piedra. George W. Bush, días antes de la invasión y destrucción de Irak, (2003), al ver que Pakistán no estaba muy animado a cederle su territorio para atacar a su vecino Irak, Bush le dijo a Musharraf, (presidente de Pakistán), que se dejara de vainas o de lo contrario Pakistán también iba a quedarse piedra sobre piedra. Bush algo más humilde que El Trump si bien es cierto que no se creía Dios, tenía gran llegada con Él, digamos que tenía contacto directo, tal era su comunicación con el Altísimo, que les aseguró con total seriedad a varios líderes árabes, que ordenó la guerra de Irak, porque Dios mismo se lo había pedido.

Muerto Kennedy los gringos dividieron al mundo en dos mundos; uno “libre”, él de ellos y sus vasallos; y el otro, un mundo oscuro y malo, el de los comunistas. Y la guerra fría se volvió virulenta en todos los frentes, incluso en la casa de quien esto escribe. Mi padre, en los 60s, como funcionario de la fiscalía, tuvo una beca para estudiar el sistema judicial de los EEUU. Era admirador de los Kennedy, un entusiasta defensor del estado de derecho, del debido proceso, de la democracia, de la presunción de inocencia, etc. Yo, una década después estudié el último año de secundaria en los EEUU, (Senior High School) y vi cosas que mi padre no vio: el servicio militar obligatorio para ir a la guerra de Vietnam, el inmisericorde bombardeo con Napalm contra la población civil vietnamita, (como ahora en Gaza) y el largo camino que les quedaba a las minorías raciales de EEUU para alcanzar la plenitud de sus derechos civiles.

Me acordé de mi padre en mayo del 2011 cuando pudiendo tomarlo preso a Osama bin Laden, lo abatieron en vivo y en directo para que lejos del operativo (realizado en Pakistán), en Washington, en una gran pantalla, Hillary Clinton, (entonces Secretaria de Estado de Obama) celebrara azorada y con un estridente grito ¡Guau! el momento delasesinato del saudí, como si EEUU hubiera metido el gol definitorio del campeonato mundial de fútbol.

Así hubiese sido, Osama, el más perverso e inimaginable malhechor. No fue encontrado en un escenario de flagrancia; ni hubo presunción de inocencia ni proceso debido alguno, estando desarmado lo abatieron porque “pensaron” que podría resistirse.

De haberlo juzgado y de haberse probado la colosal malignidad como se le ha atribuido, los EEUU habrían alcanzado una incuestionable victoria política de gran altura moral.

Antecedentes penales

Al final de cuentas y, especialmente al final de los cuentos que deja la narrativa mediática pública o personal, uno no siempre es, lo que dice ser; uno es lo que hace, lo que hizo, en suma, lo que ha hecho y cómo lo ha hecho.

Y lo que vale para el sujeto individual, también vale para los sujetos colectivos, sean estos, comunidades o naciones. Y del mismo modo en que los análisis individuales del ADN ancestral terminan vinculando a un individuo con un vasto árbol genealógico poblado por miles de individuos a través del tiempo con los cuales se comparte parentesco de cualidades comunes, llamadas fenotipo. Entonces, también es posible rastrear el fenotipo del Cártel de Washington en su pasado y descubrirlo como una mutación del fenotipoGobierno de los EEUU”. Solo se trata de seguirle la pista a través de la historia, pero no solo de aquella basada en “Documentos oficiales” sino más precisamente en el análisis forense de la historia; al convertir la historia en una escena del crimen; al quitarles la etiqueta de “hechos históricos” y verlos como lo que son: “actos criminales”; siguiendo este método, el Cártel de Washington y sus ancestros, quedan retratados a plenitud.

Solo hay que aplicarles lo que en criminalística se llama la Evidencia Acumulativa haciendo caso omiso a lo que dicen que son, y lo que dicen que hacen; y, por el contrario, concentrándose en lo que hacen y lo que han hecho. Para ello hay que independizar nuestra percepción sobre la realidad; o sea seguir el camino inverso al que Biden le proponía al afgano Ghani; (ver subtítulo anterior sobre perception Management); es decir, dejar de usar los medios de comunicación como fuentes de nuestra percepción; cosa que ya está ocurriendo. Curiosamente, los grandes medios de comunicación mundial escritos, radiales y televisivos ya no son grandes en audiencia, ésta está disminuyendo a tal punto que las audiencias juveniles las ignoran por completo.

Riesgo y letalidad

A menudo se establece la peligrosidad de una determinada región o país en base al número de homicidios en determinado lapso de tiempo. Afortunadamente ya existe documentación que prueba el número de fallecidos, no solamente por las bajas militares y civiles causadas por las guerras tanto promovidas como protagonizadas directamente por los EEUU y sus vasallos, (La Unión Europea), que se cuentan por millones cuya magnitud evito precisar aquí por no caer en la danza de millones de muertos “de uno y otro lado” que suele producir la propaganda occidental.

Me refiero a otro indicador que mide la letalidad de las sanciones impuestas por Occidente contra aquellos países que no se sometieron a los abusos dictados por los EEUU.

El informe Lancet: Muertes por sanciones

Es un documento revelador y aterrador en sus conclusiones; que no han sido elaboradas por el partido comunista cubano, ni por la vocería del Kremlin en Rusia, ni por la agencia iraní de noticias, o de Corea del Norte, O siria. Nada de eso. Este informe que puede muy bien ser considerado como documento incuestionable de historia forense. Fue producido por la muy prestigiosa revista británica The Lancet – Global Health (*2) publicado el 25 de agosto del 2025.  Este estudio nos relata lo que han hecho los ancestros del Cártel de Washington desde 1971 hasta la fecha. Los gringos, quienes justificaban sus sanciones como medidas incruentas, preferibles a las acciones bélicas para conseguir doblegar la voluntad de sus antagonistas. Estas guerras descafeinadas han tenido y tienen un efecto horroroso: Han matado, —muy a tono con su díptico filosófico—, el número más grande de víctimas jamás visto en la historia: 37 millones de seres humanos.

Ahí está lo que realmente son y lo que realmente han hecho.

Han tenido cómplices, por cierto. tanto en la matanza como en el ocultamiento; pero ya están expuestos…por más que anden todos muy bien trajeados, muy al terno y corbata, cada traje valorizado en miles de dólares… Todo este impecable disfraz no les exime de lo que verdaderamente son: unos auténticos salvajes.

Signos de colapso

La Unión Soviética, digamos lo que es ahora La Federación Rusa, se vino abajo en solo 6 años, desde que Gorbachov llegó a la Secretaría General del PCUS en 1985 hasta la disolución de la URSS con Yeltsin en 1991, pero unos años antes de esos turbulentos tiempos ya podían verse claras señales que el “Socialismo realmente existente” no daba para más. Los miembros del partido comunista soviético habían envejecido, todos eran mayores de 70 años, eran una auténtica gerontocracia. El vínculo entre los dirigentes y las masas se había sustituido por medallas que llevaban en sus chaquetas. Se habían burocratizado y usufructuaban beneficios que nunca llegaban a las masas.

Gorbachov fue una luz de esperanza para romper esa rigidez funcional y administrativa. Esa luz se llamó Perestroika; se iba a reformar el partido y para ello iba a ayudar la Glasnost; o sea, la transparencia, para que las cosas se vean como eran y no como decía el partido.

El ejército soviético tuvo que abandonar Afganistán antes de una derrota visible y vergonzosa en 1989; y en la Unión Soviética era patético de observar la epidemia de alcoholismo que azotaba la URSS. El partido subvencionaba el Vodka; y el vodka nublaba la vida de cientos de miles de sus habitantes que renqueantes se arrastraban por las calles, parecían cuadros vivos de las narraciones de los grandes escritores del realismo ruso.

Fue fácil para Occidente embriagar al ruso Yeltsin para que haga a un lado las reformas y abrazara de lleno el capitalismo; así, a la vuelta de la esquina la prosperidad los aguardaba.

Algunos meses después, Yeltsin de visita en la casa blanca, se fue de copas por su cuenta en Washington, y muy de madrugada y completamente ebrio no encontraba la tal esquina donde apearse. Un taxista pudiendo dejarlo en el basurero de la historia, lo dejo al pie de las rejas de la casa blanca.

Paralelos en la historia

En la humilde opinión de quien esto escribe y con la manía plutarquiana que uno tiene de encontrar paralelos en la historia, uno no puede evitar las semejanzas entre lo ocurrido en la URSS décadas atrás y lo que ocurre actualmente en los EEUU.

No es difícil comparar a Obama con Gorbachov. Obama a su vez era una luz de esperanza; en sí mismo era la culminación de la larga lucha por los derechos civiles de Martin Luther King. Obama ofreció crear una “Comisión de la Verdad” para aclarar la larga lista de asuntos oscuros en la historia de su país. Nada de esto se cumplió.

Hasta hace un par de años, el Congreso de los EEUU era considerado el ancianato más grande y caro del país, sus miembros promediaban los 78 años. Y el vínculo entre los congresistas y las masas no eran medallas sino la pura propaganda en todos los medios de comunicación posibles. Y como redundan en señalar muchos críticos estadounidenses, todos los congresistas están al servicio de sus donantes, mayormente el estado de Israel que les financia sus campañas electorales; en suma, no están al servicio de sus electores.

Los gringos nunca tuvieron necesidad de andarse con transparencias ni Glasnost de ninguna clase porque ellos decían que tenían “Libertad de Prensa”, pero lo que no hizo la voluntad política, lo hizo por su cuenta la tecnología; digo la irrupción de las redes sociales en Internet, rompiendo el cerco informativo de los grandes medios de comunicación, dando margen a oleadas de información alternativa donde es posible ver lo que el Estado quiere ocultar.

Al igual que los rusos en 1989, en 2021 Los EEUU tuvieron que abandonar derrotados Afganistán. Y, de facto, hoy en día, los EEUU están siendo expulsados del Golfo Pérsico por Irán.

El fentanilo

Para nadie es un secreto que los EEUU viven una epidemia de adicción al Fentanilo. Así como en la Rusia soviética, se dio el alcoholismo endémico, en los EEUU ocurre con el fentanilo. Se estiman en 300,000 los afectados por este opioide. Es común verlos deambular languidecientes por las calles, con los brazos caídos y la cerviz inclinada como si estuvieran buscando algo en el suelo, que es un síntoma característico de la adicción, llamado Fentanil bend, (*3)

Otras adicciones

El rusoYeltsin era adicto al alcohol y sus asistentes lo sacaban, prácticamente en vilo de las conferencias de prensa, temían que, estando tan borracho se desplomara frente a los medios.

El Trump no es aficionado al alcohol, es adicto compulsivo a salir en los titulares de los medios de comunicación; se crece con la adulación que alimenta su narcisismo. Sus lugartenientes han tomado la decisión de sacarlo de los gabinetes de crisis porque el hombre falsea, se agita y entra en grave desesperación, pidiendo cosas que ni los militares quieren hacer; por ejemplo, lanzar bombas atómicas contra Irán.

Hace horas, mientras escribo estas líneas, no se sabe si es El Trump mismo o sus aduladores quienes han mandado retratar la imagen de El Trump como   el Cristo Crucificado, con corona de espinas y todo; también han mandado hacer una estatua de él, de 5 metros de altura, bañada en oro; la estatua esta lista, tiene hasta nombre: “Don Coloso”: solo les falta encontrar un lugar apropiado para ubicarla. Han ordenado una nueva edición conmemorativa de pasaportes estadounidenses con su imagen en el documento; en fin, la idea no es que “Sea recordado” en un futuro imprecisable sino “Que se vea él mismo, ¡ahora!”. Todo lo cual me evita mayor comentario sobre el estado mental del jefe del Cártel de Washington, y de quienes le rodean; dentro de poco va a necesitar de un taxista para que lo deje, —igual que a Yeltsin—, al pie de las rejas de su Casa, —La Blanca—, o directamente en el mismo basurero de la historia.

El obituario

No sería difícil de creer entonces lo que dice Max Blumental, (citado anteriormente) que EEUU se está derrumbando en vivo y en directo y que solo debido a la inercia de la percepción pública, alimentada por el inmenso poderío que aún tienen los grandes medios de comunicación, no seamos capaces de leer el obituario de los EEUU, pero que, de estar escrito, está ya, hasta firmado.

El fentanilo mediático

El vínculo entre las masas y los líderes es algo que han estudiado con gran brillo, Sigmund Freud, Max Weber y otros autores más contemporáneos; todos apuntaban a una idea central: Liderar es pertenecer; la autoridad de un líder emana, precisamente, de la pertenencia al grupo.

Bueno, eso es ciencias políticas; y lo que ahora hay no es ni ciencia ni política.

El liderazgo y la psicología de las masas, se ha sustituido por el uso de la Mass Media, (medios masivos de comunicación) que no es lo mismo; por el contrario, es la ausencia de vínculo real entre el líder y la masa. El vínculo mediático es un enlace pasivo de naturaleza ficcional; o sea es un puro cuento, más cercano a la estafa que a la narrativa. Por lo menos en la obra literaria o el cine, el lector o el espectador es consciente de que se embarca en una fantasía que al llegar a la última página o última escena, se regresa de vuelta a la realidad.

El Perception Management de Biden funcionaba bien cuando se tenía el monopolio de los medios de comunicación y cuando la realidad estaba a una distancia de seguridad del que manipula los medios en su beneficio. Pero no cuando la realidad te está respirando en la nuca, como en el caso del afgano Ghani.

O sea, por mucho control que se tenga sobre cómo percibe la gente la realidad, lo que no se puede cambiar es la realidad misma.

La Providencia

Ha ocurrido algo providencial y justiciero, en el camino de generar narrativas (cuentos) para estafar a la gente, en un recodo de ese viaje, el estafador ha acabado creyéndose su propio cuento. Y como la realidad prometida no aparece, se necesitan nuevas dosis de narrativa para mantener viva la estafa.

Los EEUU y sus vasallos occidentales se han dedicado a manipular la percepción social, tanto de la realidad cotidiana local como la realidad global; pero no han tenido finalmente el éxito esperado. Todos los días anuncian sendas victorias en todos los frentes; y al día siguiente los derrotados antagonistas siguen estando incólumes en su sitio.

Entonces, los estafadores, con los mismos instrumentos, (los medios), y con los mismos contenidos que usan para estafar a otros, se han creado una realidad paralela, pero de naturaleza virtual, ficticia. Y ya viven en ella; han creado un vínculo esquizoide con la narrativa; un Fentanilo Mediático que los impulsa a arrastrarse todos los días, tras cada micrófono o cámara donde poder perorar y tomar su dosis de victorias diarias.

Las Naciones Unidas y el Sepulcro de Don Quijote

Guardo un enorme respeto y simpatía por el Profesor Jeffrey Sachs, estadounidense y de origen judío. Él, como pocos, ha sido testigo de primera mano de los grandes eventos que han sacudido la escena mundial contemporánea; debe ser uno de los pocos que ha llevado la academia al mundo y, a su vez, ha llevado el mundo a la academia. Su talento personal le ha permitido relacionarse con una infinidad de personalidades, de Sud America, de Europa, Asia, Medio Oriente, China y las dos Rusias, la soviética y la actual. Su conocimiento entre bastidores de la historia contemporánea y la sapiencia casi inagotable de la historia del pasado, lo hace imprescindible para cualquier interesado en seguir el devenir del mundo.

Ha sido, sucesivamente el asesor histórico de los tres últimos Secretarios Generales de las Naciones Unidas.

He hecho todo este preámbulo para traer a colación una idea que Jeffrey Sachs ha enunciado unas cuantas veces recientemente, cuya implicancia resulta difícil de ignorar: “500 años de hegemonía Occidental están llegando a su fin”.

Es una idea poderosa y cargada de simbolismo y que también refleja los tiempos en que vivimos. Tiempos estelares porque anuncian la emergencia de un mundo nuevo desconocido aún; y también la presencia de los tiempos opacos que trae aparejado la muerte de una vieja estrella, (Occidente), que, al perder combustible para brillar, vuelca toda su fuerza gravitatoria hacia dentro, destruyéndose y destruyendo de paso todo lo que le rodea, hasta convertirse en un agujero negro. Siguiendo esta metáfora, no hay duda, que se ciernen oscuros nubarrones sobre el futuro de la humanidad por la cercanía de un holocausto nuclear provocado por una cultura incapaz de aceptar su declive.

Cervantes

Miguel de Cervantes escribió el Quijote en el siglo XVII, en una época (Edad Moderna) donde se habían acabado las historias caballerescas y el idealismo humanista. Ironías de la vida, Cervantes, escribiendo al pasado, (a una lectoría propia de la Edad Media), alcanzó desde entonces al futuro.

Unamuno

Miguel de Unamuno escribió en 1905 un ensayo titulado El Sepulcro de Don Quijote; un lugar imaginario adonde en respetuosa romería asistían todos aquellos que estaban hartos de la inutilidad de la vida prosaica; y del transcurrir cotidiano de un día gris tras otro igual, sin que nada cambie para darle a la existencia un alto sentido de humanismo.

Viendo en retrospectiva el Acta Fundacional de las Naciones Unidas, allá por 1945 y viendo la importancia que ha dejado de tener la ONU desde entonces; no resulta descaminado creer que la institución es actualmente una bella Quijotada. Un cúmulo de buenas intenciones para dotar al mundo de un lugar digno de vivir civilizadamente.

La imaginación

Creo que hoy, más que nunca, son necesarias las Naciones Unidas que, al igual que El Sepulcro de Don Quijote, estoy seguro, que buena parte de la humanidad asistiría respetuosa para devolverle su lugar en el presente y futuro del mundo.

Quiero imaginar que esas Naciones Unidas ya no tienen su sede en Nueva York, probablemente estén ubicadas en un respetable lugar del África o Asia; quiero imaginar que los EEUU de ahora, han sido expulsados de esta entidad y que no tendrán cabida mientras no renuncien a ejercer la guerra y la violencia como único instrumento para resolver las diferencias.

Quiero imaginar que el estado de Israel ha sido irremisiblemente expulsado de este Foro Mundial.

Y finalmente, quiero creer que, si no damos libertad a nuestra imaginación, nunca podremos transformarla en realidad.

 

Este post fue publicado el 8 de nayo de 2026

Ilustración:Aida Copilota

 (*1)  La Alemania nazi se rindió ante el ejército de la Unión Soviética en Berlín, el 9 de mayo de 1945. Eso nunca los mostró Hollywood.

(*2)  El estudio publicado en agosto de 2025 en la revista médica The Lancet Global Health estima que las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea causan aproximadamente 564,258 muertes cada año.

(*3) Fentanil Bend

 

 

 

 

 

La sobredosis venezolana

Alejandro Lira Landa

 

 

La sobredosis venezolana

Maduro: El más valorado

2025 fue el año cumbre para Nicolás Maduro Moros; su cabeza que, en marzo de 2022 ya valía 15 millones de dólares; pasó, en el 2025, a valer 25 millones; y en agosto del mismo año alcanzó el pico de 50 millones de dólares.

En nuestro continente, poblado por una variopinta colección de republiquetas bananeras, mineras, coqueras y ahora se añade una nueva modalidad de republiqueta, la petrolera, en Venezuela.

Ninguno de los presidentzuelos de estas republiquetas llegó a valer jamás tantos millones de dólares como los que ofrecía EEUU con tal de tener a Maduro en sus manos.
Voy a ser justo y diré que Maduro tuvo algo de mérito en ser tan elusivo, habida cuenta que para caer en las manos del Imperio y deleitarse entre su genitalidad excrementicia hay una larga cola de aspirantes; digo, de presidentzuelos sudamericanos y europeos cuyas cabezas nunca han alcanzado valor alguno, pero no importa, han estado esperando el favor imperial; ya se han visto desfilar, haciéndose sitio a codazos en la cola, al argentino Milei; a Mertz, el alemán; al francés, Macron; al salvadoreño Bukele; al británico Starmer, al ecuatoriano Noboa; y hace poco y pletórico de haber alcanzado tan digno turno, al colombiano Petro.

La otra cabeza: Osama bin Laden

La Historia, como buena maestra caprichosa, nos ha enseñado a hacer; o descubrir paralelos entre personajes disímiles, independientemente de sus escenarios en el tiempo y ubicación geográfica. Según Plutarco, detalles que en un personaje, parecían opacos y difíciles de discernir, se revelaban en el otro y viceversa; y de allí la importancia de hacer estos artificios comparativos.

 Tal es el caso del líder yihadista saudí Osama bin Laden, por quien, EEUU ofreció pagar el mismo monto que por Maduro, 50 millones de dólares.

Fue en Pakistán , un 2 de mayo del 2011, cuando un grupo de asalto militar estadounidense incursionó en el escondite del saudí; y estando desarmado lo ejecutó sin miramientos. También ejecutaron a su hijo y malhirieron a su consorte.

Las autoridades gringas dijeron que “Estando desarmado Osama fue ejecutado porque ‘no dio muestras de querer rendirse’”.

Osama y Maduro, alcanzaron la misma talla en valor pecuniario; pero como veremos a continuación, una distinta forma de entrar en la historia. Al primero, una vez ejecutado, su cuerpo fue entregado a los forenses y 24 horas después, envuelto en una sábana blanca su cadáver fue hundido en el mar Arábico. No fue enterrado para evitar que sus restos se convirtieran en sitio de peregrinación.

Osama pues, entró en la historia con el manto que provee el martirologio  musulmán. Lo hizo honrosamente como mártir, —según su religión—-. Y el segundo, envuelto en el deshonroso manto del oprobio.

El 3 de enero de este año, el combatiente número cero Maduro Moros y la primnera combatiente Cilia Flores, siendo combatientes, (como se autodenominan recientemente los miembros de la cúpula chavista),  no dispararon un solo tiro. Más bien, esperaron que los estadounidenses ejecutaran a los 32 miembros de la guardia presidencial cubana que los protegía. Siguiendo el método del paralelismo, debemos colegir que si Maduro Moros, a pesar de ser combatiente no fue ejecutado, fue sencillamente porque “dio suficientes muestras de querer rendirse”.

Hay dos hechos, sin embargo, que terminan de sepultar cualquier asomo de líder antimperialista que pudo habersele atribuido en el pasado.

Maduro Moros, esposado, saludó a sus captores deseándosles un feliz año nuevo.

El hoy gobierno encargado de Venezuela repatrió a Cuba las cenizas de los 32 militares cubanos. No dieron ninguna explicación sobre el por qué los cuerpos fueron cremados, ni explicaron como cayeron, si en combate o fueron emboscados; o si cayeron por acción de los estadounidenses; o traición militar venezolana; o una mezcla de ambas.

Lo cierto es que no hubo ningún intento de resistencia militar ni de ninguna otra clase, por parte del gobierno venezolano.

Es decir, la cúpula chavista, al igual que su Presidente, el combatiente número 0; no solo le dieron a los EEUU suficientes muestras de quererse rendir sino que se rindieron en efecto sin oponer ninguna resistencia.

En las guerras, al final, hay vencedores y vencidos. Ser derrotado y rendirse no es deshonroso. La deshonra aparece cuando no se ha combatido y esto se llama traición.

Pero estos eventos tienen mucha mas tela y son parte de una trama de largo aliento y preparación que el tiempo pacientemente nos va revelando.

La agente Delcy

Scott Ritter, renombrado ex oficial de inteligencia estadounidense, y autor del documental “El agente Zelensky”, nos explica que en el mundo del espionaje y contraespionaje existen protocolos que siempre se cumplen entre quienes controlan a los agentes, (handlers o manejadores) y los propios espías o topos al servicio de la agencia de Inteligencia.

Uno de estos protocolos, es que los mandatarios nunca hablan con los controladores, por muy sumisos que sean a la CIA, los mandatarios hablan entre mandatarios; diálogo entre presidentes, a menos que el propio presidente extranjero sea un topo de la CIA. Explicaba esto, en relación a cómo el presidente ucraniano hablaba directamente con el director del Servicio de Inteligencia del Reino Unido, MI6; lo cual, según Ritter, sumado a varias circunstancias, configuraba al ucraniano Zelensky como un agente británico.

Por la misma regla de tres, podemos colegir que el encuentro llevado a cabo, con gran pompa, el 15 enero pasado en Caracas, entre Delcy Rodríguez, (encargada de la presidencia venezolana) con el Director de la CIA, John Ratcliffe, retrata perfectamente a la 2da combatiente Delcy Rodríguez como una agente al servicio de los EEUU.

Democracia: el fin del cuento

Regime Change, El cambio de Régimen es un mantra que Occidente en general y EEUU en particular han venido llevando a cabo desde inicios del presente siglo. Así como la Corona española, en el siglo XV afirmaba que la conquista de América del Sur era con el fin de humanizar a los indios vía la evangelización, así EEUU afirmaba estar cumpliendo un rol civilizatorio, instaurando en los países que invadía, la democracia y el imperio de la Ley.

Invadieron Afganistán en 2001 para cambiar el régimen de los Talibanes por uno democrático; 20 años después salieron derrotados y; ahora, los Talibanes siguen gobernando este país.  

EEUU, Reino Unido y España trajeron la democracia a Irak en 2003, al costo de más de un millón de muertos y la expansión del terrorismo yihadista y la caotización del Medio Oriente.

Occidente intentó lo mismo en Libia, mataron a Gadafi, se robaron las Reservas de Oro del país y Libia acabó en manos de bandas criminales encargadas de extraer el petróleo para Occidente.

Siria es actualmente, gracias a Occidente, un estado caótico; lo preside un degollador de cuellos humanos, ex alto miembro de Al Qaeda, cuyo nombre de guerra era Al Jolani, al que EEUU le ha cambiado el estatus de terrorista bajo recompensa, por Ahmad al‑Sharaa, un “Guapo Muchacho que tuvo una juventud muy dura”, según Trump. Le cambió el nombre, le quitó el turbante y ahora anda bien al terno y corbata.

EEUU ha querido cambiar al gobierno cubano por más de 60 años; y ahora cree que está a un brinco de conseguirlo.

EEUU ha tardado un cuarto de siglo en  hacerse con el control de Venezuela; pero ya no intenta instaurar un gobierno democrático a su gusto y preferencia. Con todas las derrotas y los reveses anteriores, se ha vuelto práctico y ha hecho suyo el dicho “No importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones.”

El viejo sueño del Imperio de organizar sus colonias a imagen y semejanza suya, ha sido descartado. En primer lugar, porque las democracias en las colonias ya son la viva imagen de la democracia en EEUU. La metrópoli y las colonias se sustentan en instituciones vacías de contenido, incompetentes, socialmente ineficientes y donde la única institución e industria que prospera es la corrupción.

Al imperio ya no le interesa la democracia, le interesan los recursos y los recursos no se obtienen con instituciones; ese software ya no sirve, lo único que es útil es el poder, son ahora puro Hardware; o sea, poderío militar.

Y hasta ahora lo están consiguiendo. La situación en Venezuela es una muestra de ello. Han dejado colgada de la brocha a Corina Machado y los grupos opositores al chavismo que dieron la batalla democrática por tanto tiempo en Venezuela.

Lo ocurrido en el país llanero es una Traición por partida doble: traicionados los chavistas por la cúpula y traicionados los opositores al chavismo por el Imperio.

Solo quieren recursos, petróleo, gas; o sea, plata, billete y dinero, nada más.  Y no tienen ningún escrúpulo en usar a la dictadura chavista, para mantener a los venezolanos bajo control.

El Discombobulator: La secretísima arma de EEUU

Creer que EEUU es un país dirigido por un todopoderoso presidente es algo que le han hecho creer al propio presidente de los EEUU. Y le dan pita cual cometa para que haga piruetas en el aire mediático, según el interés de los dueños del pabilo.

Lo evidente es que la mecánica del poder tiene una relojería muy compleja que no se estudia en las universidades, sino que se aprende en la observación de la vida diaria.

Lo evidente es que nadie tiene el control total del país. El poder real, —no el legal— está dividido en muchas parcelas. Lo que cada parcela sabe y sus límites no necesariamente la saben las demás.

A este país, desde una visión lúgubre y pre apocalíptica lo dirige una federación de bandas criminales, cada cual con sus propias narrativas y objetivos; y un vago propósito general.

Al excelentísimo presidenzuelo Trump, cuyo cerebro no guarda la memoria de haber leído libro alguno, no se le podía dar largas explicaciones sobre lo que las bandas encargadas de trabajar en la administración cloacal del poder estuvieron haciendo en Venezuela durante los últimos meses.

Preguntado Trump sobre el Oreshnik, la poderosa nueva arma rusa ya utilizada 2 veces en la guerra de Ucrania, respondió: “esa arma no es nada, comparada con nuestra última arma utilizada en Venezuela, el Discombobulator; ¡rusos, chinos y venezolanos, no sabían qué infiernos les estaba pasando!”.

Analistas serios consultaron a fuentes del pentágono sobre esta novísima arma y la explicación que el presidente se había inventado un apodo para el uso conjunto de varias armas durante esa operación.

La sobredosis venezolana

No hay duda de que, el éxito en secuestrar a Maduro, dejando intacto su gobierno, pero al servicio fiel y leal de los EEUU, ha sido una resonante victoria político-militar.

La ominosa sombra de presagios de que, incluso cayendo la cúpula militar, EEUU tenía que enfrentarse a la resistencia de la milicia chavista; que el pueblo venezolano estaba armado y que resistirían a la ocupación  gringa con una guerra de guerrillas; que el chavismo estaba preparado para desarrollar una guerra popular prolongada; que Venezuela era un país inmenso y que se necesitarían miles de soldados para invadirla; que era una locura tal emprendimiento; en resumen: que Venezuela sería el Vietnam de EEUU en su propio continente. Todos estos presagios se desvanecieron al ver la complacencia de los combatientes de la cúpula chavista con la tutela impuesta por EEUU, tutela de la cual ellos han terminado siendo administradores.

En menos de dos semanas, la agente Delcy Rodríguez, dio el reporte a su handler John Ratcliffe y a partir de entonces, el producto de la venta del petróleo venezolano no se canaliza a través del Tesoro estadounidense sino directamente a cuentas de amigos de la familia Trump en Catar, según denuncia el conocido periodista de The Gray Zone, Max Blumental.

O sea, los gringos están presos de una euforia sin igual; están tal vez, en las horas más altas de su historia. Como si hubieran bebido el  equivalente a un poderoso Cóctel de neurotransmisores y hormonas; digo, endorfinas, oxitocinas, dopaminas, serotoninas; y por si acaso unas cuantas rayas de cocaína y unas pastillitas de éxtasis para mantener el subidón.

Ahora, ¿Quién los va a bajar de esa nube? Ya tenían la tara de la excepcionalidad americana; su cultura cinematográfica les ha instilado durante décadas el ser poseedores de la fuerza militar más poderosa que el mundo haya visto jamás en la historia. Y de allí el mito de ser invencibles.

Ahora están apuntando a que Irán sea la Venezuela siguiente. No es un secreto que el estado de Israel sueña con la destrucción total de Irán; los amigos petroleros de Trump están muy entusiasmados de hacerse con el petróleo iraní que, según dicen, es más rentable que el petróleo venezolano. Los militares ya están salivando guerra y dispuestos a arrasar las defensas de Irán. Algunas voces dicen que mejor no; que Irán no es ni remotamente Venezuela; que chinos y rusos van a ayudar a Irán.

El péndulo hamletiano de atacar o no hacerlo esta oscilando. El excelentísimo presidenzuelo de EEUU, cree haber superado a Shakespeare con su “ser o no ser” por el trumpiano ser y no ser al mismo tiempo.

No obstante, ahora no es tiempo para esas dualidades.

Si es cierta la afirmación del profesor Jeffrey Sachs quien dice que Trump es un agente de Netanyahu, entonces dará la orden irremisible de irse sobre Irán.

De ser así, podrá decirse que hay victorias, —como la obtenida en Venezuela—, que mejor es no haberlas tenido nunca.

Lo malo es que cuando esto se sabe,

ya es muy tarde.

 

Este post fue publicado el 21 de febrero de 2026

El Retrato de Dorian Zelensky

Alejandro Lira Landa

 

El retrato de Dorian Zelensky

El Dorian de Wilde

El Retrato de Dorian Grey, novela escrita por el irlandés Oscar Wilde, se basa en una triada dramática: un retrato; un retratista; y un retratado. La acción se inicia cuando ocurre una transmutación fantástica, en la cual, el retratado conserva por siempre la lozanía y belleza del momento en que fue retratado, mientras que, por el contrario, a través del tiempo, es el propio retrato quien va envejeciendo y como tal sufriendo la erosión de los años.

Es una magnífica alegoría que narra las contradicciones entre la perfección de una imagen, (el retrato), y las imperfecciones del retratado, cuya vida licenciosa e inmoral, amparada por la inmunidad que le brinda la transmutación de saberse permanentemente joven y vital, entra en conflicto con la propia moral del retratista.

Al final, la alegoría concluye en tragedia, el retratado se vale de un cuchillo para asesinar al retratista. Poco después, abrumado por la facilidad con que transcurría su vida, y el peso en su conciencia por el crimen cometido,  decide destruir el retrato con el mismo cuchillo que victimó al retratista.

Al día siguiente encuentran a un hombre mayor, con señales de haber sido víctima de un asesinato con arma blanca, con el rostro desfigurado a cuchillazos.  La víctima yacía al pie de un impactante retrato de un apuesto e impasible hombre joven.

Vasyl Petróvych

El Dorian cuyo nombre encabeza este post no empezó como tal. Más bien, su verdadero nombre es Volodymyr, comediante de oficio, ucraniano, de origen judío, hablante nativo del idioma ruso, muy versátil en su capacidad histriónica y ambicioso como pocos.

Si Dorian Gray tuvo un único retratista, el Dorian Zelensky es más bien una coproducción occidental múltiple, donde han tenido su parte la industria mediática, la cinematográfica, trabajando al alimón con los servicios de inteligencia anglosajones.

Querían replicar en Ucrania, el efecto que tuvo en los EEUU una serie de televisión llamada 24, que rompió todos los récords de audiencia en los primeros años de este siglo. La trama de esta serie resaltaba cómo un afroamericano llega a ser presidente de los EEUU. Fuese casualidad o una cuidadosa manipulación, lo cierto es que la ficción solo precedió a la realidad: En 2008, Barak Obama, fue elegido como el primer presidente afroamericano en la historia de EEUU.

En Ucrania, en 2019, a solo 4 meses antes de las elecciones presidenciales se lanzó una serie de televisión llamada Servidor del Pueblo; donde un modesto y límpido joven, profesor de historia, Vasyl Petróvich, (interpretado por Zelensky), iluminaba con sus discursos, primero a sus alumnos y más tarde, a las comunidades ucranianas, con valores tan bellos como la solidaridad, la honradez, la democracia de verdad, el respeto a los derechos humanos y finalmente a la libertad irrestricta; en una cruzada moral frente a villanos que habían hecho de Ucrania el hogar de la corrupción. El profesor Vasyl, se presentó como candidato y ganó la presidencia de Ucrania arrolladoramente, dando fin a la serie televisiva.

Fue entonces que Volodymyr Zelensky, en 2019, inscribió un partido llamado Servidor del Pueblo, (con el mismo nombre de la serie televisiva), en la campaña no se presentó a ningún debate público; no convocó a ningún mitin; no dio entrevistas a ningún medio de comunicación, salvo una sostenida campaña de spots televisivos con un mensaje muy sencillo: Volodymyr hará en Ucrania, lo mismo que hizo el profesor Vasyl Petróvych en la tele.

Y, en efecto, en Ucrania también la ficción precedió a la realidad. Volodymyr Zelensky, se erigió como presidente de Ucrania con el abrumador 75% de los votos.

Los tres años siguientes, sus retratistas hicieron una labor de filigrana: siempre bien afeitado, bien al terno y corbata, clases intensivas de ucraniano e inglés; y cuando ya tuvo cierta soltura lingüística, le afinaron su inglés con clases de dicción anglosajona, para quitarle el fuerte acento eslavo de su inglés.

Los escenarios

El Dorian de Wilde se situó en los ambientes aristocráticos del Londres a fines del siglo XIX, en pleno ascenso del apogeo del Imperio inglés. El Dorian Zelensky aparece una década después del colapso de la Unión Soviética. Casi todo el mundo creía que la historia se había acabado; todo sería puro capitalismo y del cielo lloverían dólares. No en Ucrania cuya prosperidad estaba en su suelo y subsuelo; el primero había sido bendito por una tierra cuya fertilidad no tenía parangón; y el subsuelo estaba atiborrado de gas, petróleo y minerales. O sea, Ucrania estaba muy bien dotada, al punto que puedo decir que, lo único malo que tenía Ucrania… eran unos cuantos ucranianos, muy mal alumbrados de nacimiento; afirmación que el tiempo y la historia de los hechos consumados, —no la narrativa—, confirmará lo que asevero.

Me explico: De nada valió que el 17 de marzo de 1991, Ucrania y la mayoría de las Repúblicas Socialistas Soviéticas votaran en referéndum a favor de preservar la Unión Soviética. Los jerarcas rusos hicieron caso omiso de este resultado y meses después, tras una borrachera monumental, firmaron la disolución de la URSS.

Los oligarcas

Dicen que cada rincón del mundo tiene su déspota y dicen los narradores rusos que cada tirano tiene su propia forma de ser despótico. Y esto retrata a la perfección a los oligarcas de las antiguas repúblicas soviéticas.

Balzac, el escritor francés, que había navegado como pocos las alturas y bajuras de la sociedad de su tiempo dejó para la posteridad una frase que casi irradia temor al pronunciarla: “Detrás de cada gran fortuna, siempre hay un gran crimen”.

Como en Occidente no hubo revolución bolchevique ni nada que se le pareciera, sus oligarquías son muy añejas y han ido tejiendo, a través de muchas décadas, la maraña de su poder.

Los famosos “oligarcas” de las exrepúblicas soviéticas no heredaron el poder de sus ancestros. Todos eran altos directivos de las empresas estatales soviéticas, petroleras, gasíferas, minas, puertos, transportes, etc. Que tras la disolución de la URSS fueron “privatizadas”. Aquí se juntó el hambre con la necesidad de comer y sobre estos países llegaron como abejas al polen de las flores, “inversionistas” occidentales que querían lavar capital mal habido, asociándose con los exfuncionarios soviéticos que, en menos de dos décadas terminaron siendo dueños de ferrocarriles, minas, bancos, petroleras, gasíferas. Tenían tanta plata que hasta se compraban equipos de futbol de la premier ligue inglesa. Cada oligarca, no solo tenía su seguridad personal, sino que cada cual tenía su propio ejército privado.

Igor Kolomoyskyi

Uno de ellos, Kolomoyskyi, ucraniano de ascendencia judía, un tiburón de los bisnes, dueño de un banco, de una cadena de radio y televisión y de una petrolera, había instalado en su oficina central una pecera enorme con un tiburón vivo coleteando detrás de su escritorio. Para que no queden dudas en aquellos que lo visitaban, que era, él mismo, un auténtico tiburón de mucho cuidado.

Este oligarca apoyó abiertamente a Zelensky; según este último, eran solo “socios” de una productora cinematográfica.

Durante su campaña para la presidencia de Ucrania, en uno de los spots publicitarios Zelensky decía: “Algunos creen que solo seré un títere de Kolomoyskyi; yo les digo: ‘Aún no ha nacido el hombre que me maneje’”. Según creo, es posible que sea lo único cierto que ha dicho y hecho el presidente ucraniano, a quien, dos años después de ser elegido, le empezaron a aparecer sus tapados.

En los famosos Pandora Papers en 2021, se reveló que tenía cuentas en paraísos fiscales y que, en una de ellas, había recibido 42 millones de dólares, del propio Kolomoyskyi. Además de estos dineros, su portafolio de inversiones inmobiliarias alcanzaba millonarias propiedades en Miami, Israel, Italia, Crimea y Londres; hasta por un valor de 39 millones de dólares. También se reveló que, tras su interés en construir nuevas carreteras en Ucrania, se escondía su afán en multiplicar por tres el valor de cada kilómetro construido.

Hasta que, en febrero de 2022, Rusia dio inicio a la Operación Militar Especial en Ucrania; y todos los tapados destapados se volvieron a tapar.

El anhelo fatal

Reza un viejo dicho: “Nunca anheles conseguir lo que puede traerte la ruina”. Pero la arrogancia de Occidente no tiene oídos para estas cosas. Aunque esto es lo que ya les va asomando en el horizonte: Su propia ruina.

Durante más de tres décadas después del colapso de la URSS, Occidente ha venido anhelando adueñarse de Rusia: “Este país es demasiado grande y demasiado rico; hay que balcanizarlo, dividirlo en varios países; así explotar sus recursos será tan fácil como coser y cantar”.

Para EEUU y Europa, Ucrania sería la llave que abriría la puerta de un nuevo mundo sin la ex Unión Soviética. Habían provocado a Rusia promoviendo guerras separatistas en Chechenia y Georgia, de las que Rusia salió airosa. Su última y mayor esperanza era utilizar a Ucrania, hasta que Rusia, —según ellos— cayera en la trampa de invadir este país; cosa que finalmente ocurrió; Rusia Invadió a Ucrania en febrero de 2022 y todo Occidente salió en defensa no solo retórica, sino y fundamentalmente, en armas, inteligencia, dineros y dirección estratégica para Ucrania. Pensaban ellos que los rusos, desgastados por las guerras anteriores, estaban en su peor momento. El propio presidente de EEUU, Biden, aseveró con arrogancia: “Vamos a hacer polvo la economía rusa; nuestra victoria será definitiva e incuestionable”.

Zelensky, Ekeko de personajes

Comenzada la guerra empezó en serio el trabajo de los retratistas de Dorian Zelensky.

Los ejércitos privados de los oligarcas se incorporaron a las fuerzas armadas regulares de Ucrania, pero conservando su independencia bajo la bandera negra del nacionalismo ucraniano, de declarada ideología nazi.

Un equipo de diseñadores de imagen se avocó en perfilar a Volodymyr como un líder militar, pero ajeno a la apariencia castrense.  Su indumentaria tiene dos colores: un atuendo verde olivo, cuando se busca resaltar su ascendencia con el ejército regular; y muda al atuendo negro, para identificarse con los nacionalistas nazis. Digamos, el resultado ha sido un modelo militar sport elegante, camiseta simple y a veces, chaqueta sin charreteras ni quepí.

Volodymyr nunca más ha aparecido afeitado ni con terno y corbata. Lleva una  barba de pocos días muy bien cuidada porque nunca crece. Su apariencia de líder en combate, pero sereno, fue coronada con una magnífica capacidad discursiva en inglés.

No es que Volodymyr haya tenido el don de la ubicuidad, como Dios, pero casi. Por doquiera que fuese, alcanzaba la estatura del héroe local.

Si en el Congreso de EEUU, enardecía a sus miembros hablando como Abraham Lincoln. Emocionaba tanto con su discurso que los representantes estadounidenses se abrían paso a codazos, con tal siquiera de tocarle la espalda; y así quedarse con algo de su aura.

Si en el parlamento inglés, emocionaba igual; era Churchill redivivo.

En Francia, casi de la misma estatura que Napoleón.

Que si una video conferencia con los países sudamericanos, allí a la distancia no estaba otro que el mismo Simón Bolívar, mostrando sus sueños de Libertad.

Yo también aquí, a la distancia en el tiempo y  en el espacio aplaudo estentóreamente, pero no a Zelensky, sino a Stephen Krupin, el mismo que le escribía brillantes discursos a Barak Obama.

Krupin, puso entonces su prosa al servicio de Volodymyr; adalid y encarnación de la lucha mundial por la democracia y la libertad combatientes en el mundo.

El ascenso de Volodymyr

Los rusos, al ver que todo Occidente se les venía encima, dieron marcha atrás en algunas regiones ocupadas a principios de año. Esto fue suficiente para que Volodymyr, a fines del 2022, creciera mediáticamente hasta una talla monumental. Se desató la fiebre de los Ukranian lovers; la bandera ucraniana flameaba en todas las casa de gobierno europeas. Los demócratas del mundo pegaban la banderita ucraniana en sus muros del Facebook, X e Instagram; la enseña también ondeaba en todos los partidos de fútbol; en festivales de la canción y todo lugar donde podía. La democracia nunca tuvo mejor prensa: Un joven adalid ucraniano, Zelensky hacía retroceder a la tiranía del autócrata ruso Putin, maldito dictador infame, cuyos días en el calendario ya estaban contados.

El Estado Mayor de la OTAN planificó una segunda contraofensiva ucraniana a principios del verano de 2023 y Zelensky auguraba que el avance ucraniano solo pararía tras la capitulación de Rusia que se vería obligada a pagar multibillonarias reparaciones por su invasión. Así avanzaba una democracia que luchaba con el apoyo de Occidente.

Lo que no avanzaba era la democracia en la propia Ucrania. Los partidos políticos opositores fueron prohibidos y sus militantes encarcelados; los medios de oposición, clausurados. se suprimió la libertad religiosa: La Iglesia Ortodoxa rusa, (mayoritaria en Ucrania), fue proscrita. Igual, se prohibió la lengua rusa, (mayoritaria también en Ucrania); y se permitió que una entidad legal, Myrotvorets, (“Los Pacificadores”)y adscrita al gobierno ucraniano, elaborara una lista negra de individuos a quienes los declaraba como blancos legítimos que debían ser asesinados. Lo curioso de esta lista negra ucraniana incluía a dos conocidos estadounidenses: Scott Ritter y Jackson Hinkle, opositores a la participación de EEUU en el conflicto ucraniano. Lo curioso es que el mismo gobierno de EEUU, financista y director de la guerra, se hiciera de la vista gorda; poco menos que los gringos daban a los ucranianos, licencia para matar a los propios estadounidenses.

Volodymyr Zelensky llega a su techo

Los anglosajones, seguramente o tienen o han tenido muchas virtudes; pero si hay algo de lo que carecen, es la virtud de la paciencia; no solo Hitler y su famosa Blitzkrieg, (guerra relámpago), sino todas las acciones militares occidentales de las últimas décadas aspiraban a victorias rapidísimas e incuestionables, como la guerra de Iraq, llamada Horror y Espanto, que según ellos obtuvo una victoria resonante en solo un mes. Siempre han tratado de emular al romano Julio César, con su “Veni, vidi, vici”, que según mi modesta opinión ha sido traducida como vine, vi y vencí. Cuando lo que quieren decir, es llegar y ser vistos como vencedores. He escuchado innumerables veces decir a Boris Johnson, (ex primer ministro británico): “Rusia must be seen defeated!”, (Rusia debe ser vista derrotada); también he escuchado al jefe del comando militar de la OTAN, al Mariscal del Aire británico, Sir Stuart Peach, decir a finales del 2021, refiriéndose a la OTAN: “Somos la alianza militar más exitosa de la historia”. Y más recientemente escuché al primer ministro británico actual, Sir Keir Starmer, diciéndole a Trump, en Washington: “ Juntos somos la alianza militar más formidable y poderosa que el mundo ha visto jamás!

Y aquí llega el techo de Volodymyr, a principios del 2024, medio año después de iniciada la gran contraofensiva ucraniana, en el frente de batalla no había forma de mostrar que Rusia estaba siendo derrotada. La contraofensiva fracasó, y como los estrategas occidentales nunca se equivocan, la culpa del fracaso era de los soldados ucranianos, que no seguían estrictamente, las directrices del Estado Mayor de la OTAN.

A partir del 2024 se empezó a hacer evidente que la ficción no había precedido a la realidad. Pero como el carrusel corrupto de dineros que iban desde EEUU y Europa a Ucrania, gratitud que regresaba de manera opaca a los que han medrado en esta guerra, los discursos de Volodymyr fueron cambiando el tono épico de Lincoln, Churchill, Napoleón y Bolívar para inclinarse a requerimientos contables, de mayor apoyo económico y velada recriminación: “Nos está faltando plata, nosotros estamos muriendo por ustedes y tienen que apoquinar más armas y dinero… más armas y dinero… A estas alturas estoy seguro que Stephen Krupin, ya había colgado la pluma discursiva.

Volodymir se descalabra en la Casa Blanca

Este año 2025, cambió el inquilino de la Casa Blanca; Trump había anunciado durante su campaña que acabaría la guerra en Ucrania en 24 horas, invitó a Volodymyr Zelensky a Washington para “alcanzar la paz”; se le advirtió presentarse con un traje decente y no con ningún atuendo casi militar en la Casa Blanca.

Allí se presentó el autentico retrato de Dorian Zelensky sin el verbo retórico del redactor de discursos Krupin; sin teleprompter que leer; y sin la dicción anglosajona pulida de años atrás. Estaba con su atuendo militar negro, con los brazos cruzados sobre el pecho y al ver que Trump y su vicepresidente Vance, lo empezaban a apabullar en inglés, se despachó insultándolos… ¡en ruso!, “malditas perras!, les dijo, y salió por la puerta de atrás.

Desde entonces Occidente no sabe qué hacer con Zelensky; ya no da discursos y todas sus declaraciones son en ucraniano, que luego las traducen al inglés, se pasa el tiempo triangulando viajes a Londres, París y Berlín, donde posa abrazándose con los mandatarios de Inglaterra, Francia y Alemania.

Sigue pidiendo mas armas y más dinero, con muy poca suerte; y anunciando que Ucrania está empatando la guerra con Rusia.

El frente interno

No es fácil descubrir un solo elemento que explique por que hace muy pocas semanas, en la capital de Ucrania, Kiev, se han revelado escándalos mayúsculos que han acabado en detenciones, incautaciones, fugas, renuncias, y hallazgos millonarios en personajes claves de la élite del poder ucraniano.

Ha caído uno de los “cajeros” de Zelensky, otro ha logrado fugar a Israel. Han detenido a un alto funcionario del gobierno que huía en su Mercedes Benz, al registrar el vehículo, la maletera contenía varios millones de dólares en efectivo.

Un ministro de pomposo cargo en el gobierno, antes de ser detenido, fuga de Ucrania y acaba en EEUU en curioso “conversatorio” con el FBI… pero conserva su cargo de ministro a pesar de estar en EEUU; porque tiene el respaldo del presidente ucraniano.

El escándalo obliga a renunciar a Andriy Yermak, un todopoderoso jefe de la oficina del presidente, según muchos el verdadero mandamás ucraniano.

77 miembros del parlamento ucraniano han sido incursos en procesos de corrupción; presuntamente se han apropiado indebidamente de más de 100 millones de dólares.

Creo que, detrás de todos estos escándalos hay una mezcla de hartazgo por parte de funcionarios que después de 4 años de portar la membresía de procuradores anticorrupción están preparando currículos para la Ucrania futura, cualquiera que esta sea.

Pero también están aprovechando que no es solo el frente militar el que se está desmoronando, con poca capacidad militar incluso para defenderse. Lo mismo está pasando en el frente interno; son tantas las muestras de podredumbre que no hay forma de taparlas; mejor dicho, ya no hay forma de reprimir y censurar esta información.

El colapso en las líneas del frente va asomando a la misma velocidad que se debilita lo que antes era un gobierno y ahora no es más que un régimen de bandidos a los que se les viene la noche.

Sin embargo, ninguno de estos escándalos ha afectado directamente a Volodymyr, quien como el Dorian de Wilde es inmune a estas intemperancias de la moral pública.  Además, todos estos escándalos no dejan de ser pecadillos, robos de menor cuantía; y tal vez son una forma de soltar lastre para que, los ladrones de las grandes ligas levante vuelo y salgan libres de polvo y paja.

La corrupción

Nada de esto es anómalo; el Departamento de Estado de EEUU, publicó en 2014 que Ucrania era el país más corrupto de Europa; sin embargo, este foco de corrupción ha sido el magnífico puerto hacia donde han navegado cientos de billones del propio EEUU y también de Europa, aunque en menor cuantía.

Es muy natural que la prensa occidental haya omitido publicar que el El inspector general del departamento de guerra de EEUU ha encontrado un faltante de 42 mil millones de dólares que se ha diseminado en instituciones financieras muy opacas de Estonia y de allí han seguido viaje a los diversos paraísos fiscales de las islas británicas.

Esta inspectoría ya ha identificado a 29 miembros del congreso de EEUU, entre congresistas y senadores quienes han sido receptadores, cada uno, de varios millones de dólares. En la lista también figuran los más altos cargos de la Unión Europea.

Sentados en Tazas de Oro

Dice el dicho que el dinero es como el guano, si está distribuido de forma uniforme se dice que es un gran fertilizante; pero si no está bien repartido, es solamente mierda.

Y aquí es donde mi prosa bordea el tema de las excreciones. He dudado si valerme de la asepsia en el lenguaje o usar la procacidad si con ella voy a expresar sin dudas y con plenitud la magnitud de lo que pretendo narrar; y he optado por esta última.

En el Perú, que es un país corrupto, de aquellas personas que son obscenamente ricas, se dice: “Están que se cagan en plata”.

En Ucrania, que es hoy en día, el país más corrupto del mundo; de los corruptos; digo, de los obscenamente ricos, se puede decir con total precisión y justeza: “Se han estado cagando en oro”, a tenor de lo incautado en los cuartos de baño de las casas de los corruptos: los inodoros, las tazas de baño estaban hechas, literalmente de oro macizo.

El Títere y el Titiritero

Quienes son críticos de la narrativa occidental sobre la guerra de Ucrania y el papel de Zelensky, tienden a quitarle méritos a este último. Es común escuchar que hagan referencia a su supuesta adicción a la cocaína; y que es, meramente un payaso, dado su anterior oficio de comediante. Lo van mejorando algo quienes se refieren a él como ‘un actor’.

Uno, particularmente, cree que Volodymyr es mucho más que todo eso.

Solo el tiempo nos revelará si al igual que en la triada dramática de Wilde, el Dorian Zelensky se valdrá de arma blanca o armas muy negras, para acuchillar a sus retratistas; o si éstos, —al contrario de la ficción—, y para evitar males mayores terminen por asesinar a su propia creación.

En cuanto a que simplemente es un títere, enfáticamente creo que no. Durante su campaña electoral a la presidencia de Ucrania, en el ya citado spot televisivo, afirmaba que aún no había nacido el hombre que lo manejara.

Hace más de tres años que su antiguo promotor y socio Kolomoyskyi está en prisión acusado de corrupción; y Zelensky no ha movido un solo dedo para librarlo de la cárcel.

Si es un títere, en todo caso es uno que ha cobrado vida propia. Washington no puede con él; y los mandatarios europeos han terminado siendo auténticas marionetas en las manos de Volodymyr Zelensky.

Lo que es seguro es que toda la narrativa ya está acabando en una tragedia colosal: millón y medio de muertos en el frente, cientos de miles de mutilados y un país destrozado al servicio de una ficción que ya no puede sostenerse más.

 

Este p9st fue publicado el 23 de diciembre de 2025

Ilustración: AIda Copilota

 

EEUU: Lluvia de Billones

Alejandro Lira Landa

 

EEUU: Lluvia de billones

El más informado

Le preguntaron al candidato hondureño Nasry Asfura, cómo veía el apoyo brindado por el Presidentzuelo Trump a su campaña política para la presidencia hondureña. Asfura, eufórico con los primeros resultados que le daban una cierta ventaja, se despachó así: “Yo le agradezco mucho al señor presidente de los EEUU; él no solo es el hombre más informado del planeta, sino que es el hombre más poderoso del mundo. Además, los EEUU son el país más poderoso de la tierra. Y en Honduras, por nuestro propio beneficio, tenemos que estar en armonía con este país tan importante”.

Y, en efecto, muy poderoso ha de ser; días antes, el presidentzuelo Trump indultó al ex presidentzuelo hondureño Juan Orlando Hernández, quien purgaba 45 años de prisión en EEUU por comercio ilegal de armas y narcotráfico, al haber introducido en EEUU más de 400 toneladas de la rica coca.

Estas declaraciones del hondureño Asfura, viniendo de un perfecto caballero latinoamericano, de tez blanca y buena presencia; de buenas familias, buenos colegios, alguna universidad gringa y algo viajado, es lo que se espera de un político sudamericano responsable y probablemente, —al contrario de Trump—, muy poco informado. Ya veremos que dice cuando el país más poderoso de la tierra le toque la puerta/frontera con la lata en mano pidiendo el óbolo para mantener la fortaleza de su ejército y la buena salud del dólar.

En la Cruzada Trumpiana de recabar óbolos para el Imperio, míster Trump ha alcanzado sendas recaudaciones que es preciso resaltar:

Se empieza a llenar la lata limosnera

El 27 de julio pasado, con su sola presencia y sin que parezca un mendigo; bien al terno y corbata, Trump ha conseguido un óbolo de 640 billones de dólares de la Unión Europea; una astronómica limosna que los europeos “invertirán en EEUU”.

Tres días después, el 30 de julio de este mismo año, cayeron en la lata limosnera, 200 billones de dólares de Corea del Sur. Otro óbolo sideral, también en forma de inversión de los sudcoreanos en EEUU.

Todo esto ha sido anunciado con grandes titulares en los noticieros televisivos y periódicos mayormente estadounidenses; no obstante, en la prensa europea y sudcoreana la noticia no tuvo el mismo revuelo. El énfasis, más bien estuvo en que EEUU había rebajado significativamente los aranceles impuestos anteriormente a estos países.

Dólares mediáticos

En el anterior post escribí que los americanos comprueban la validez de sus emprendimientos, no en la realidad material de los hechos, sino siempre y cuando salgan publicados en sus medios de comunicación, como si fueran hechos consumados.

Sin duda, la letra grande ha estado en los titulares: “Trump firma contratos billonarios.”

Pero la letra pequeña dice otra cosa; el diablo está en los detalles, reza el dicho. Los documentos firmados son acuerdos de intención cuyo cumplimiento no tiene fecha; no es vinculante; o sea no es de obligatorio cumplimiento.

La “inversión” que pide EEUU es que le compren bonos del tesoro estadounidense, que, —en vista de la fragilidad de las finanzas estadounidenses—, serán redimidos el día de San Blando, que no tiene ni cómo ni cuándo.

En los mentideros públicos era una broma extendida: ¿de dónde va a sacar esa billonada la Unión Europea si está al borde de la quiebra? Tanta es la falta de fondos de la Unión Europea que, para tapar el forado del carrusel de la corrupción de los fondos enviados a Ucrania, está dispuesta a asaltar los depósitos billonarios del banco belga EuroClear.

O sea, europeos y sudcoreanos le han hecho el cholito al gringo: Le han dado miles de billones de dólares en titulares que, al final de eso viven todos los occidentales, de salir en las noticias… que mañana será otro día, habrá otro titular, y el futuro será una larga colección de periódicos de ayer.

Este post se publicó el 6 de diciembre de 2025 

Ilustradora de este Blog: Aida Copilota

EEUU Pidiendo limosna por el mundo

Alejandro Lira Landa

EEUU: Pidiendo limosna por el mundo

Los Griegos

Los antiguos griegos; digo, los que han trascendido a la posteridad, no lo hicieron por designio divino; no los eligió nadie, ni aparecieron por un capricho del destino; o porque sus progenitores les habían legado una red de contactos e influencias que les facilitaran su devenir.
Trascendieron porque supieron separar la imaginación del pensamiento. Que, aunque ocurran y concurran muchas veces en un mismo espacio y en un mismo tiempo, no son necesariamente lo mismo.
Convirtieron al pensamiento en una disciplina; lo sometieron al mandato del rigor y lo ajustaron a la prueba del propósito, cotejando su validez.

Los americanos

Los americanos; digo, los gringos, no es que vayan a alcanzar la posteridad; es que no pueden ni siquiera alcanzar al presente.
Han sistematizado sus prejuicios y han convertido sus taras y defectos en doctrina. Si sus mayores responsables de los descalabros que crean en el mundo caen en notorias negligencias, entonces, los sacan silenciosamente del foco público, (Victoria Nuland y Hillary Clinton), y los encumbran a la cátedra universitaria de Relaciones Internacionales para que —para qué va a ser, sino para seguir diseminando en sus nuevas generaciones la perpetuación de los destrozos que ocasionan por el mundo.
Y son infalibles en sus emprendimientos, porque el único escenario en donde someten la validez de sus metas es en los titulares de sus medios de comunicación.
Pero lo que les falta en rigor intelectual y humanidad, les sobra en imaginación.
Se han imaginado que el mundo goza, disfruta y progresa gracias al concurso de dos portentosos bienes económicos internacionales: el dólar y el poderío militar gringo.
Aseveran que, gracias a su moneda, el mundo entero puede comerciar. Y que, gracias a su potencial militar, la humanidad entera ha experimentado la paz mas duradera y fecunda que ha conocido la historia.
Pero las cosas cambian, esos beneficios que han brindado al mundo a cambio de nada, los han dejado exhaustos.

A pagar

Su excelentísimo presidentzuelo, se ha dado cuenta de esto. Y el sacrificio que han hecho tantos soldados y funcionarios del Tesoro estadounidense va a tener su recompensa.
Con este gobierno, el mundo —y en especial el llamado ‘Mundo Libre’— tiene que apoquinarse porque a partir de ahora La Paz y el Dólar, no saldrán gratis.
Quien esto escribe no tiene tanta imaginación. Esto lo pueden leer en la propia página Web de la Casa Blanca, bajo la autoría de un tal Stephen Miran, un cuarentón graduado en Harvard y jefe del Consejo consultivo de asesores económicos del gobierno, además de miembro prominente del Hudson Institute, uno de los tantos clubes de enchufados a las altas esferas pseudo intelectuales de Washington.

Continuará… con: EEUU: Lluvia de Billones

Este post se publicó el 28 de noviembre de 2025

Ilustradora de este Blog: Aida Copilota