La sobredosis venezolana

Alejandro Lira Landa

 

 

La sobredosis venezolana

Maduro: El más valorado

2025 fue el año cumbre para Nicolás Maduro Moros; su cabeza que, en marzo de 2022 ya valía 15 millones de dólares; pasó, en el 2025, a valer 25 millones; y en agosto del mismo año alcanzó el pico de 50 millones de dólares.

En nuestro continente, poblado por una variopinta colección de republiquetas bananeras, mineras, coqueras y ahora se añade una nueva modalidad de republiqueta, la petrolera, en Venezuela.

Ninguno de los presidentzuelos de estas republiquetas llegó a valer jamás tantos millones de dólares como los que ofrecía EEUU con tal de tener a Maduro en sus manos.
Voy a ser justo y diré que Maduro tuvo algo de mérito en ser tan elusivo, habida cuenta que para caer en las manos del Imperio y deleitarse entre su genitalidad excrementicia hay una larga cola de aspirantes; digo, de presidentzuelos sudamericanos y europeos cuyas cabezas nunca han alcanzado valor alguno, pero no importa, han estado esperando el favor imperial; ya se han visto desfilar, haciéndose sitio a codazos en la cola, al argentino Milei; a Mertz, el alemán; al francés, Macron; al salvadoreño Bukele; al británico Starmer, al ecuatoriano Noboa; y hace poco y pletórico de haber alcanzado tan digno turno, al colombiano Petro.

La otra cabeza: Osama bin Laden

La Historia, como buena maestra caprichosa, nos ha enseñado a hacer; o descubrir paralelos entre personajes disímiles, independientemente de sus escenarios en el tiempo y ubicación geográfica. Según Plutarco, detalles que en un personaje, parecían opacos y difíciles de discernir, se revelaban en el otro y viceversa; y de allí la importancia de hacer estos artificios comparativos.

 Tal es el caso del líder yihadista saudí Osama bin Laden, por quien, EEUU ofreció pagar el mismo monto que por Maduro, 50 millones de dólares.

Fue en Pakistán , un 2 de mayo del 2011, cuando un grupo de asalto militar estadounidense incursionó en el escondite del saudí; y estando desarmado lo ejecutó sin miramientos. También ejecutaron a su hijo y malhirieron a su consorte.

Las autoridades gringas dijeron que “Estando desarmado Osama fue ejecutado porque ‘no dio muestras de querer rendirse’”.

Osama y Maduro, alcanzaron la misma talla en valor pecuniario; pero como veremos a continuación, una distinta forma de entrar en la historia. Al primero, una vez ejecutado, su cuerpo fue entregado a los forenses y 24 horas después, envuelto en una sábana blanca su cadáver fue hundido en el mar Arábico. No fue enterrado para evitar que sus restos se convirtieran en sitio de peregrinación.

Osama pues, entró en la historia con el manto que provee el martirologio  musulmán. Lo hizo honrosamente como mártir, —según su religión—-. Y el segundo, envuelto en el deshonroso manto del oprobio.

El 3 de enero de este año, el combatiente número cero Maduro Moros y la primnera combatiente Cilia Flores, siendo combatientes, (como se autodenominan recientemente los miembros de la cúpula chavista),  no dispararon un solo tiro. Más bien, esperaron que los estadounidenses ejecutaran a los 32 miembros de la guardia presidencial cubana que los protegía. Siguiendo el método del paralelismo, debemos colegir que si Maduro Moros, a pesar de ser combatiente no fue ejecutado, fue sencillamente porque “dio suficientes muestras de querer rendirse”.

Hay dos hechos, sin embargo, que terminan de sepultar cualquier asomo de líder antimperialista que pudo habersele atribuido en el pasado.

Maduro Moros, esposado, saludó a sus captores deseándosles un feliz año nuevo.

El hoy gobierno encargado de Venezuela repatrió a Cuba las cenizas de los 32 militares cubanos. No dieron ninguna explicación sobre el por qué los cuerpos fueron cremados, ni explicaron como cayeron, si en combate o fueron emboscados; o si cayeron por acción de los estadounidenses; o traición militar venezolana; o una mezcla de ambas.

Lo cierto es que no hubo ningún intento de resistencia militar ni de ninguna otra clase, por parte del gobierno venezolano.

Es decir, la cúpula chavista, al igual que su Presidente, el combatiente número 0; no solo le dieron a los EEUU suficientes muestras de quererse rendir sino que se rindieron en efecto sin oponer ninguna resistencia.

En las guerras, al final, hay vencedores y vencidos. Ser derrotado y rendirse no es deshonroso. La deshonra aparece cuando no se ha combatido y esto se llama traición.

Pero estos eventos tienen mucha mas tela y son parte de una trama de largo aliento y preparación que el tiempo pacientemente nos va revelando.

La agente Delcy

Scott Ritter, renombrado ex oficial de inteligencia estadounidense, y autor del documental “El agente Zelensky”, nos explica que en el mundo del espionaje y contraespionaje existen protocolos que siempre se cumplen entre quienes controlan a los agentes, (handlers o manejadores) y los propios espías o topos al servicio de la agencia de Inteligencia.

Uno de estos protocolos, es que los mandatarios nunca hablan con los controladores, por muy sumisos que sean a la CIA, los mandatarios hablan entre mandatarios; diálogo entre presidentes, a menos que el propio presidente extranjero sea un topo de la CIA. Explicaba esto, en relación a cómo el presidente ucraniano hablaba directamente con el director del Servicio de Inteligencia del Reino Unido, MI6; lo cual, según Ritter, sumado a varias circunstancias, configuraba al ucraniano Zelensky como un agente británico.

Por la misma regla de tres, podemos colegir que el encuentro llevado a cabo, con gran pompa, el 15 enero pasado en Caracas, entre Delcy Rodríguez, (encargada de la presidencia venezolana) con el Director de la CIA, John Ratcliffe, retrata perfectamente a la 2da combatiente Delcy Rodríguez como una agente al servicio de los EEUU.

Democracia: el fin del cuento

Regime Change, El cambio de Régimen es un mantra que Occidente en general y EEUU en particular han venido llevando a cabo desde inicios del presente siglo. Así como la Corona española, en el siglo XV afirmaba que la conquista de América del Sur era con el fin de humanizar a los indios vía la evangelización, así EEUU afirmaba estar cumpliendo un rol civilizatorio, instaurando en los países que invadía, la democracia y el imperio de la Ley.

Invadieron Afganistán en 2001 para cambiar el régimen de los Talibanes por uno democrático; 20 años después salieron derrotados y; ahora, los Talibanes siguen gobernando este país.  

EEUU, Reino Unido y España trajeron la democracia a Irak en 2003, al costo de más de un millón de muertos y la expansión del terrorismo yihadista y la caotización del Medio Oriente.

Occidente intentó lo mismo en Libia, mataron a Gadafi, se robaron las Reservas de Oro del país y Libia acabó en manos de bandas criminales encargadas de extraer el petróleo para Occidente.

Siria es actualmente, gracias a Occidente, un estado caótico; lo preside un degollador de cuellos humanos, ex alto miembro de Al Qaeda, cuyo nombre de guerra era Al Jolani, al que EEUU le ha cambiado el estatus de terrorista bajo recompensa, por Ahmad al‑Sharaa, un “Guapo Muchacho que tuvo una juventud muy dura”, según Trump. Le cambió el nombre, le quitó el turbante y ahora anda bien al terno y corbata.

EEUU ha querido cambiar al gobierno cubano por más de 60 años; y ahora cree que está a un brinco de conseguirlo.

EEUU ha tardado un cuarto de siglo en  hacerse con el control de Venezuela; pero ya no intenta instaurar un gobierno democrático a su gusto y preferencia. Con todas las derrotas y los reveses anteriores, se ha vuelto práctico y ha hecho suyo el dicho “No importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones.”

El viejo sueño del Imperio de organizar sus colonias a imagen y semejanza suya, ha sido descartado. En primer lugar, porque las democracias en las colonias ya son la viva imagen de la democracia en EEUU. La metrópoli y las colonias se sustentan en instituciones vacías de contenido, incompetentes, socialmente ineficientes y donde la única institución e industria que prospera es la corrupción.

Al imperio ya no le interesa la democracia, le interesan los recursos y los recursos no se obtienen con instituciones; ese software ya no sirve, lo único que es útil es el poder, son ahora puro Hardware; o sea, poderío militar.

Y hasta ahora lo están consiguiendo. La situación en Venezuela es una muestra de ello. Han dejado colgada de la brocha a Corina Machado y los grupos opositores al chavismo que dieron la batalla democrática por tanto tiempo en Venezuela.

Lo ocurrido en el país llanero es una Traición por partida doble: traicionados los chavistas por la cúpula y traicionados los opositores al chavismo por el Imperio.

Solo quieren recursos, petróleo, gas; o sea, plata, billete y dinero, nada más.  Y no tienen ningún escrúpulo en usar a la dictadura chavista, para mantener a los venezolanos bajo control.

El Discombobulator: La secretísima arma de EEUU

Creer que EEUU es un país dirigido por un todopoderoso presidente es algo que le han hecho creer al propio presidente de los EEUU. Y le dan pita cual cometa para que haga piruetas en el aire mediático, según el interés de los dueños del pabilo.

Lo evidente es que la mecánica del poder tiene una relojería muy compleja que no se estudia en las universidades, sino que se aprende en la observación de la vida diaria.

Lo evidente es que nadie tiene el control total del país. El poder real, —no el legal— está dividido en muchas parcelas. Lo que cada parcela sabe y sus límites no necesariamente la saben las demás.

A este país, desde una visión lúgubre y pre apocalíptica lo dirige una federación de bandas criminales, cada cual con sus propias narrativas y objetivos; y un vago propósito general.

Al excelentísimo presidenzuelo Trump, cuyo cerebro no guarda la memoria de haber leído libro alguno, no se le podía dar largas explicaciones sobre lo que las bandas encargadas de trabajar en la administración cloacal del poder estuvieron haciendo en Venezuela durante los últimos meses.

Preguntado Trump sobre el Oreshnik, la poderosa nueva arma rusa ya utilizada 2 veces en la guerra de Ucrania, respondió: “esa arma no es nada, comparada con nuestra última arma utilizada en Venezuela, el Discombobulator; ¡rusos, chinos y venezolanos, no sabían qué infiernos les estaba pasando!”.

Analistas serios consultaron a fuentes del pentágono sobre esta novísima arma y la explicación que el presidente se había inventado un apodo para el uso conjunto de varias armas durante esa operación.

La sobredosis venezolana

No hay duda de que, el éxito en secuestrar a Maduro, dejando intacto su gobierno, pero al servicio fiel y leal de los EEUU, ha sido una resonante victoria político-militar.

La ominosa sombra de presagios de que, incluso cayendo la cúpula militar, EEUU tenía que enfrentarse a la resistencia de la milicia chavista; que el pueblo venezolano estaba armado y que resistirían a la ocupación  gringa con una guerra de guerrillas; que el chavismo estaba preparado para desarrollar una guerra popular prolongada; que Venezuela era un país inmenso y que se necesitarían miles de soldados para invadirla; que era una locura tal emprendimiento; en resumen: que Venezuela sería el Vietnam de EEUU en su propio continente. Todos estos presagios se desvanecieron al ver la complacencia de los combatientes de la cúpula chavista con la tutela impuesta por EEUU, tutela de la cual ellos han terminado siendo administradores.

En menos de dos semanas, la agente Delcy Rodríguez, dio el reporte a su handler John Ratcliffe y a partir de entonces, el producto de la venta del petróleo venezolano no se canaliza a través del Tesoro estadounidense sino directamente a cuentas de amigos de la familia Trump en Catar, según denuncia el conocido periodista de The Gray Zone, Max Blumental.

O sea, los gringos están presos de una euforia sin igual; están tal vez, en las horas más altas de su historia. Como si hubieran bebido el  equivalente a un poderoso Cóctel de neurotransmisores y hormonas; digo, endorfinas, oxitocinas, dopaminas, serotoninas; y por si acaso unas cuantas rayas de cocaína y unas pastillitas de éxtasis para mantener el subidón.

Ahora, ¿Quién los va a bajar de esa nube? Ya tenían la tara de la excepcionalidad americana; su cultura cinematográfica les ha instilado durante décadas el ser poseedores de la fuerza militar más poderosa que el mundo haya visto jamás en la historia. Y de allí el mito de ser invencibles.

Ahora están apuntando a que Irán sea la Venezuela siguiente. No es un secreto que el estado de Israel sueña con la destrucción total de Irán; los amigos petroleros de Trump están muy entusiasmados de hacerse con el petróleo iraní que, según dicen, es más rentable que el petróleo venezolano. Los militares ya están salivando guerra y dispuestos a arrasar las defensas de Irán. Algunas voces dicen que mejor no; que Irán no es ni remotamente Venezuela; que chinos y rusos van a ayudar a Irán.

El péndulo hamletiano de atacar o no hacerlo esta oscilando. El excelentísimo presidenzuelo de EEUU, cree haber superado a Shakespeare con su “ser o no ser” por el trumpiano ser y no ser al mismo tiempo.

No obstante, ahora no es tiempo para esas dualidades.

Si es cierta la afirmación del profesor Jeffrey Sachs quien dice que Trump es un agente de Netanyahu, entonces dará la orden irremisible de irse sobre Irán.

De ser así, podrá decirse que hay victorias, —como la obtenida en Venezuela—, que mejor es no haberlas tenido nunca.

Lo malo es que cuando esto se sabe,

ya es muy tarde.

 

Este post fue publicado el 21 de febrero de 2026

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